28 septiembre 2006

Viendo Alatriste (2006) de Agustín Díaz Yanes y Salvador (2006) de Manuel Huerga

Dos rabiosas novedades de la cartelera española:

El vox populi hace tiempo que venía anunciando que la película de Díaz Yanes (la más cara del cine español) estabra primorosamente ambientada. Es cierto. La escenografía, vestuarios, decorados y exteriores son excelentes, recrean la época y el imaginario que de ella tenemos a traves de libros, cuadros, etc., reproducidos hasta el más mínimo detalle, como La rendición de Breda de Velázquez. Los actores tampoco están mal, Viggo Mortensen es creíble en el papel de Alatriste, y uno se acostumbra en seguida a su extraño acento, más que habla susurra.

Decía Douglas Sirk que el cine es “motion and emotion” y a la película de Díaz Yanes le falta lo primero, porque moverse se mueven un huevo. Si bien hemos alabado antes todo lo que rodea al filme, lo principal, que es el guión, no existe. No sabemos cuál es el propósito de la película. Sí sale Alatriste, de acuerdo, pero y qué, lo vemos saltar de Flandes a Madrid, ahora mata a uno ahora salvo a otro, sin un objetivo claro. Los que han leído los libros dicen que se han querido condensar las cinco novelas (creo que son cinco) en dos horas y eso es imposible (o no lo han sabido hacer). No hay concreción, vemos personajes que desaparecen sin más otros que aparecen de la nada, otros totalmente prescindibles, etc., en pos de la exhaustividad se han dejado por el camino la historia.

Si bien es necesario para el cine español grandes producciones y filmes de época como éste, también sería conveniente que alguien entendiera la importancia del guión, sino importaremos sólo lo peor de Hollywood: la espectacularidad, los golpes de efecto... pero nos dejaremos por el camino el alma.

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Salvador es una excelente película, perfectamente ambientada, narrada con tensión y maestría y con una interpretación soberbia de cada uno de los actores, en especial Sbaraglia. (En este punto me surge la duda de si en el resto de la piel de toro se traducirán los diálogos en catalán: sería un absurdo porque, como en todo doblaje, se perdería el gran trabajo de los actores no nativos.) Quizá se recrea en exceso con el morbo del garrote, entiendo la crítica, el alegato contra la pena de muerte y la sensación de desasosiego que quiere conseguir Huerga en el espectador, pero lo alarga demasiado seguro de su efectismo. En cualquier caso una gran película.

Dicho esto, no está de más mencionar que históricamente sí que es discutible. Los propios excompañeros de Puig Antich en el MIL lo han dejado por escrito. El protagonista aparece demasiado inocente -nada que decir de la excelente interpretación de Daniel Brühl- y sin un fuerte compromiso ideológico (un chico bueno que se deja llevar por las malas compañías). Se hace referencia al paripé que fue el juicio, pero no se hace énfasis en lo mal que se llevó el caso por parte de sus inexpertos abogados –excelente también Ulloa- y, sin duda, la conversión ideológica del personaje de Sbaraglia históricamente me es muy difícil, sino imposible, de creer. Pero todo esto es historia, y aunque como documento histórico es discutible, como filme de ficción es excelente.

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Last news: Volver se ha impuesto a Alatriste y Salvador como candidata española a los Oscar. Para mí el mejor filme de los tres es Salvador. Volver, como ya comenté aquí, también es un buen filme, pero en estas cosas lo más importante no es la calidad sino saber venderse y Almodóvar en eso es un maestro y ahora que ha vuelto a la Academia sería un feo no nominarle.
Se comenta en los mentideros que tanto Pe como el propio director manchego pueden ser nominados a los Oscar en sus respectivas categorías. Al tiempo.

26 septiembre 2006

Viendo El péndulo de la muerte (1961) de Roger Corman y La mujer del aviador (1980) de Eric Rohmer

La verdad, nunca he sido muy aficionado a las películas de terror, al género en sí me refiero, porque las buenas películas, como dije el otro día, no tienen género. La Hammer, sin duda, es la productora tótem, o al menos, la más prestigiosa. El péndulo de la muerte que pasa por una de sus mejores obras, con Vincent Price como intérprete y con Roger Corman como director de lujo, es bastante flojita. Ni ese pretendido juego crómatico donde los colores y los filtros en cámara representan la personalidad de los personajes ni el insulso guión atrapan. Lo mejor, quizá, la última vuelta de tuerca del final.

En fin, no sería justo condenar a la productora por un filme, puesto que se hicieron grandes películas ahí y fue cantera para actores míticos como el propio Price o Jack Nickolson. Recuerdo en mi tierna infancia haber visto las películas de Fu-Manchú protagonizadas por el malvado Christopher Lee que me mantenían paralizado en la butaca, bueno en el sofá (si no me equivoco las daban los sabados por la tarde, en una época en que podías encontrarte ciclos míticos como el de los hermanos Marx ¡en B/N y en una televisión pública! o westerns memorables). Dicen los entendidos que los mejores Drácula fueron también los de la Hammer interpretados, como no, por el mítico Lee, un día de éstos les echaré un ojo y les cuento.

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Eric Rohmer es uno de esos grandes directores de los que afortunadamente todavía me quedan películas inéditas por disfrutar. La mujer del aviador es una sencilla comedia donde el director francés vuelve a su tema preferido, las relaciones de pareja. Fiel a su estilo, Rohmer rueda con sónido directo, luz y escenarios naturales. Una simple anécdota y el azar es suficiente para que construya un filme, un instante de vida, que muestra el triangulo amoroso de unos jóvenes parisinos.

Si bien no es una de sus obras maestras, como Perceval o Cuento de verano, es un grandísima película que se disfruta en un suspiro y que demuestra que, a veces, la sencillez es más que suficiente para rodar una obra espléndida.

21 septiembre 2006

Spanish bombs 2: De Elvira Lindo a Ciutadans-Partit de la Ciutadania

Sí amigos, creo que ha llegado el momento de recuperar viejas secciones que teníamos olvidadas. Hoy, la miscelanea de las Spanish bombs.

- La polémica que ha suscitado que Elvira Lindo realice el pregón en la Mercè parte, para mí, de un propósito equivocado. No es relevante que haga su discurso en catalán o castellano, esto es, sí Woody Allen lo hiciera nadie le exigiría que hablara catalán, diría algunas palabras de rigor sí, para despertar la simpatía del auditorio, lo cual siempre es de agradecer, pero el simple hecho de que aceptara ser el pregonero ya sería un honor mutuo.
El problema es que no se entiende qué méritos ha hecho esta señora para hacer pregones o discursos de ningún tipo: es una pésima escritora, nefasta guionista, peor articulista y deleznable actriz. A parte, claro, de que no tiene ningún vinculo con la ciudad más allá de sus editores. Creo que éste es el verdadero motivo por el que provoca rechazo su presencia. Claro que, sabiendo que esto se pactó en la época Clos, no me extrañaría que éste pensara que Lindo y Cervantes son la misma persona.

- Hace tiempo que observo perplejo la evolución del nuevo partido político Ciutadans-Partit de la Ciutadanía. A parte del cacofónico nombre y su anticatalanismo-lerrouxismo poco más se sabe de su programa electoral. Me sorprende que sus cabezas visibles, a los que, solo así lo entiendo, con mucho humor se les llama intelectuales, se hayan borrado de las listas. Veamos:
. Arcadi Espada egoperiodista cuyo mayor mérito es tener un mediocre blog de prosa soporífera.
. Ivan Tubau, pésimo poeta cuyo mayor hallazgo narrativo ha sido repetir las palabras de Rubianes de que se la suda España, etc., pero sustituyendo la palabra España por Cataluña, sin obviar, claro, las denuncias por acoso sexual que presentaron sus alumnas.
. Albert Boadella; es curioso que él que es catalán, habla catalán y hace teatro en catalán sea ahora anticatalanista, yo lo de Boadella he pensado siempre que es una boutade, cualquier día dice que es independentista y que reniega de todo lo anterior, de hecho, el otro día en la convención del partido, o something like that, ni fue, eso sí, presentó el mismo texto que ya había sacado en alguna otra ocasión, no parece que esté mucho por la causa.
En fin, parece que al único primo que han convencido para que se presente es a un niño de 26 años al que han sacado en pelotas en los carteles para mayor hazmerreir de la clase política catalana. Para que Piqué digan que Ciutadans son la extrema derecha...

- Dos recomendaciones, si el blog del Espada es un peñazo, es muy probable que uno de los mejores que hay en este país sea el del músico Ignacio Escolar. Éste, junto con el de pixel y dixel (dedicado a las nuevas tecnologías) son los únicos que consulto cada día, a parte de los de los colegas claro.

Hagan sus comentarios, dejen sus recomendaciones y sean felices.
See you,

Z.

18 septiembre 2006

Viendo Domino (2005) de Tony Scott y Corrupción en Miami (2006) de Michael Mann

Bien amigos, hoy vamos a hablar de dos estrenos calentitos.

Mis adorados fans sabrán que el cine de acción, como género, no me atrae demasiado, aunque un buen filme siempre será un buen filme. A mi juicio, dos de los mejores directores del género son Tony Scott (hay quien dice que es el hermano bueno) y Michael Mann. Ambos tienen auténticos peñazos a sus espaldas (para qué dar títulos) y grandes películas, por ejemplo El último boy scout el primero y El dilema el segundo. Veamos sus últimos trabajos:

Domino: La historia es sumamente atráctiva y la Keira, que también, no lo hace mal. La película tiene ritmo, pero es tramposa en su guión. No aburre pero tampoco es memorable. Los secundarios como Christopher Walken y Mickey Rourke (que ha vuelto hecho todo un actor de su descenso a los infiernos; memorable era su personaje en Sin City, la mejor adaptación de un cómic que yo haya visto, a pesar de que un episodio de los tres era bastante flojo) salvan la película en más de una ocasión, no así los dos personajillos de Sensación de vivir, como anécdota está bien que aparezcan, pero se abusa de ellos. En fin, correctilla y palomitera, para ver y olvidar.

Corrupción en Miami: Así como las películas de Tony Scott tienen un regusto patriotero y fascistoide, confio mucho más en Mann y le creo capaz de hacer grandes títulos. Es de los pocos directores actuales que sabe llenar un Scope. No obstante, en la adaptación de la famosa serie televisiva no ha demostrado méritos.

Recuerdo la serie de mi tierna infancia y tenía un estilo propio que no ha captado la película: el rollito que se llevaban los dos protagonistas, las notas de humor (el cocodrilo aquel del barco aquí no aparece), etc., eran más humanos. Aquí Mann los ha transformado en superhéroes y el filme es frío como el acero, no hay humanidad en ellos (pese a ese lado oscuro, tan propio de Mann, que le hace enamorar al prota con la mala de la película). Foxx y Farrell (que aún espero que me demuestre que es un buen actor) son dos armarios, la presencia de Tosar es testimonial y Gong Li estaba mucho más mona cuandro trabajaba con Zhang Yimou. Para postres, final abierto con lo que pronto tendremos una segunda parte. No creo que la vea.

14 septiembre 2006

Leyendo La muerte en Venecia y Mario y el mago de Thomas Mann

Vamos con dos novelitas del premio Nobel alemán:

La muerte en Venecia es uno de aquellos grandes clásicos de la literatura (al igual que su versión cinematográfica lo es del séptimo arte, pese a que, vista hoy, el exceso de zooms, novedades de la época sabe usted, lastra algo el filme de Visconti).

Confieso que entré algo frío en la novela, se notaba el talento literario a la hora de narrar, pero no empatizaba. No obstante, pocas páginas después, desde el momento en que el escritor arriba a Venecia y se topa con el joven Tazio, me atrapó totalmente. La descripción del personaje contiene alguno de los momentos líricos más altos que leí nunca y la decrepitud del protagonita, paralela a la peste que recorre la ciudad, son narrados también de forma magistral.

A mi memoria acuden los versos del gran Cernuda: "mano de viejo mancha el cuerpo juvenil si intenta acariciarlo". La realidad y el deseo que, como en el gran poeta sevillano, chocan también en la creación litearia de Mann.

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Mario y el mago es también una novelita breve. Ambientada igualmente en Italia y escrita alrededor de 1930 parte de una anécdota: el estio de una familia alemana en una localidad turística italiana y su asistencia a una velada de magia. Mann personifica en el personaje del mago la atracción y el rechazo que, a partes iguales, Mussolini suscitaba en la sociedad italiana de la época. El autor parece advertir el peligro que supone el personaje y muestra su total rechazo.

Paradojas del destino, tres años más tarde sería el propio Hitler quien ganaría democráticamente unas elecciones.

11 septiembre 2006

Rubianes somos todos

En fin, para que no se diga que damos la espalda a la actualidad, toquemos el espinoso tema Rubianes.

Creo que es altamente peligroso que la derecha de este país, o lo que es más grave, el principal partido de la oposición, se vuelque cada vez más en la extrema derecha. A mi juicio, lo que es intolerable no es que Rubianes diga ésto o aquéllo (unos considerarán más afortunadas que otros sus declaraciones), lo que es inadmisible es la censura, sea contra la obra o contra la persona, y fomentada, además, por grupos de extrema derecha que, a lo que parece, tienen alto respaldo en la calle Génova, y que en ningún caso han visto o conocen la obra que censuran. Obra, por otro lado, espléndida y que nada tiene que ver con esta polémica (ya la comentamos hace tiempo http://zeligmania.blogspot.com/2006/02/representado-lorca-eran-todos-de-pepe.html) . Esperpéntica también es la figura de Gallardón que sabiendo que Rubianes iba a retirar su obra sale a la palestra intentando apuntarse el tanto. ¿El tanto de prohibir, de censurar? Parece que el antaño adalid del ala más democrática del PP ha arrojado la toalla.

Aquellos que hemos visto "Rubianes solamente" o alguna de sus múltiples apariciones televisivas, sabemos que esa es su forma de expresarse, guste más o guste menos, pero que es la misma que usa el vulgo cuando se caga a diario en este político, en el de allá, en la derecha, en la izquierda o en la monarquía. ¿Dónde están aquellos dirigentes de la derecha, y algunos también de la izquierda, que no hace mucho salieron a defender la libertad de expresión con el asunto de las viñetas? ¿Acaso no estamos ante el mismo ejemplo? Les he oído decir aquello de que se represente sí, pero no con mi dinero. Y el mío, ¿no vale igual?, porque yo sí quiero que se represente. Otra vez, el discurso intolerante que niega la voluntad del otro. Fue a esa España rancia, casposa e inquisitorial (la misma que mató a Lorca y que impide que se represente una obra inspirada en su figura) a la que Rubianes mandó a tomar por culo. Bien mandados están.

Reflexión final para navegantes. Dijo Voltaire: "No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo." Pues eso.

07 septiembre 2006

Escuchando a Amparanoia y Loquillo (Catalonian Park)

Sí amigos, en días alternos, el sufrido Zelig, que está hecho un marchoso, se metió dos conciertos entre pecho y espalda:

Amparanoia dio un concierto agradable, sencillito. Esperaba un directo mucho más contundente, no es Manu Chao, vaya. (Botón de crónica rosa: el otro día O. Bronsky me apuntaba que fueron pareja.)

Por decirlo claro, con los conciertos del parisino pierdo dos kilos saltando y es posible que con la granadina los ganara bebiendo cerveza. Ya se sabe, la fama cuesta.

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Hablemos del Loco. La verdad es que quitando cuatro canciones de los ochenta, nunca le he prestado demasiada atención, a pesar de que me consta, y esto me parece interesante, que ha cantado a poetas como Salvat-Papasseit o Gil de Biedma. Tenía una idea preconcebida de que cantaría pegado al micro y sin moverse, en plan plomizo. Todo lo contrario, no paró de moverse, fumar y dar saltos imposibles (el impacto fue el mismo, con sus cuarenta y tantos y metro noventa, que cuando vi en directo hacer lo propio al gordo cantante de los Manic Street Preachers y a una guitarrista que llevó en una gira P. J. Harvey y que hacía, como mínimo, dos armarios roperos).

A pesar de que música y letras no eran nada del otro mundo, sí que había una actitud digamos chulesca y rocanrolera (si es que tal cosa existe) que hizo el concierto muy entretenido (también entendí todas las fobias que despierta el personaje), amén de una buena banda (que como dice el señor Mark Cohen parecían más The Who que los Trogloditas). Con todo no cantó "La mataré", ya se sabe, cosas de lo políticamente correcto.

PD: Leo una entrevista de hace años a Loquillo y le preguntan sobre si Corre rocker, el libro del ex-troglodita Sabino Méndez (parece que ahora vuelven a ser amigos), es fiel a sus vivencias en los ochenta. Contesta Loquillo: "La mitad del tiempo Sabino no sabía dónde estaba. Habrá hecho una labor de investigación". Jo, jo, es un cachondo este tio.

04 septiembre 2006

Viendo Space cowboys (2000) de Clint Eastwood y El noveno día (2004) de Volker Schlöndorff

Buena película ésta del camarada Eastwood, parece una reunión de amigos donde él disfruta rodando e interpretando. Pese a lo inverosímil del guión en algunas secuencias, Eastwood sabe sacarle partido riéndose de sí mismo. Los actores están espléndidos y el filme está rodada con una mano exquisita.

Me quedo con la secuencia final del cowboy Tommy Lee Jones montado en el misil camino a la Luna, que no es sino el reverso de la famosa escena final de ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú, donde el Mayor se lanzaba desde un B-52 sobre territorio soviético cabalgando en una bomba nuclear. El mensaje no puede ser más claro, cuarenta años después de aquella escena, el director norteamericano homenajea la obra maestra de Kubrick y nos vuelve a advertir, con el mismo humor que su predecesor, del peligro de estas armas.

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El noveno día. Durísimo e inapelable el filme de Volker Schlöndorff. Rodada con una sobriedad extrema, asistimos al encarcelamiento de un influyente cura católico en un campo de concentración al que dan nueve días de plazo -y prometen la libertad- si consigue convencer al máximo mandatario de la iglesia católica luxemburguesa para que dé su apoyo público al régimen nazi.

El filme no es nada complaciente y pone en cuestión el papel de la iglesia católica en la segunda guerra mundial. Si bien es verdad que el Papa de la época (que no recuerdo el nombre) se mostró más bien tibio con la Alemania nazi e incluso apoyó a Mussolini (ahí están los famosos versos de Lorca en Poeta en Nueva York y su “Grito hacia Roma”) no lo es menos que hubieron también representantes del clero que lucharon contra el nazismo y fueron encarcelados en campos de concentración.

Al debate moral propio y colectivo (el filme está basado en una historia real) se unen en el protagonista la pérdida de la fe y el horror de volver de nuevo al campo de exterminio. Las escasas escenas de éste son espeluznantes (uno ve en ellas todo aquello que Levi narraba en Si esto es un hombre).

A destacar la interpretación de Ulrich Matthes, si en El hundimiento hacía una interpretación sobrecogedora como Goebbels, aquí se sitúa en un registro totalmente opuesto y está espléndido como sacerdote, su manera física de mostrar el horror es demoledora. En definita, una obra maestra contemporánea.

31 agosto 2006

Todo lo que usted siempre quiso saber sobre Italia y nunca se atrevió a preguntar

Sí amigos, por fin sucedió, puntual como un reloj de imitación, vuestro añorado Lionel Zelig ha vuelto (como un calcetín cualquiera) de sus inolvidables vacaciones por tierras transalpinas.

¿Qué decir que ustedes no sepan de la bella Venecia, la inmortal Florencia, la decrépita Roma y la sobrevalorada Pisa? Pues casi nada, constatar que más allá de la Toscana uno entra en la Edad Media, que los canales no huelen (o no huelen mucho), que en Pisa sólo hay una torre (cercada, supongo para que no la roben) y que en Roma no han vuelto a asfaltar las calles desde que César entró triunfante tras detorrar a los galos (no quiero ni pensar como le quedaron los mismísimos a don Nanni Moretti en su interminable paseo en vespa de Caro Diario).

¡Ah!, como diría el Cid: "Qué gran país si no oviesse italianos". Recuerdo emocionado como sentado junto al subcomandante Mofletes en una columna -que andaba tirada por el Palatino- unos niños se divertían trasladando unas piedras de un sitio a otro, de lo que muy bien pudieran ser los últimos restos de la casa de Augusto, dando de paso una patada a todos los libros de Historia, ante la pasividad de nativos, catalanes y japoneses (únicos grupos turistas en circulación).

Bien amigos, espero sus comentarios vacacioniles y para los que deseen grandes novedades en la web, confirmarles que no, que no habrá ninguno por el momento, que eso lleva mucho trabajo.

Saludos cordiales.

Z

01 agosto 2006

Cerrado por Vacaciones

Camaradas,

Siguiendo su tradición habitual, nuestro entrañable amigo, el doctor Zelig, se dispone a tomar sus merecidas vacaciones estivales. Por este motivo, la güeb que ustedes visitan, santo y seña de tantas otras que vinieron después e incluso de otras que lo hicieron antes, no volverá a actualizar hasta el próximo (y ya esperado por mucho de ustedes) 1 de septiembre.

Para que no se aburran pueden aprovechar estos días bien para leer post anteriores, bien para comentar alguno de estos, crear nuevos, establecer diálogos entre ustedes mismos, etc., e incluso optar (la opción mayoritaria) por no hacer ninguna de estas cosas. Yo prometo leerles desde la distancia e incluso contestarles si la ciencia llega a lugares tan recónditos e inhóspitos como pienso visitar.

Para finalizar les anoto tres cosas que a buen seguro no podré hacer durante estas vacaciones (si lo desean pueden ustedes hacer lo propio):

1. Hacer prácticas de vuelo y aterrizaje en la Plaza Roja de Moscú junto a Mathias Rust.
2. Comentar con Kim Jong II la cartelera de otoño del Liceo y estudiar la viabilidad de montar alguna de sus obras.
3. Calafatear con Juanca el Bribón mientras nos echamos unas risas.

See you soon,

Z.

30 julio 2006

Viendo Cars (2006) de John Lasseter y Tu vida en 65' (2006) de María Ripoll

Bueno, vamos con dos estrenos calentitos, para que no se diga que no estamos al día.

Parece que la factoría Pixar ha perdido un poco el pulso, no digo con ello que Cars, o la anterior Los increibles, no sean películas entretenidas, pero sí son irregulares; en Los increibles había grandes gags y momentos memorables comparados con la soporífera dosis de acción interminable del final (de hecho creo que me dormí).

En Cars pasa algo similar, para mí la más flojita de todas, sólo salvada por algún que otro guiño cinéfilo. ¡Ah!, lo mejor, sin duda, es el corto de los músicos ambulantes que se proyecta antes de la película, una auténtica obra maestra.

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Correcta la película de María Ripoll. Al principio el diálogo resulta forzado (quizá como reducto de su origen teatral), pero luego gana en consistencia. El guión juega con el azar y las casualidades (tema posmoderno por antonomasia, del cual Paul Auster es su máximo gurú) y creo que es del mismo Albert Espinosa, que ya lleva unos cuantos guiones -provinientes de sus originales dramáticos- más que correctos y que habrá que empezar a tomar en consideración.

Una dirección contenida, aunque esté a punto de caer en el videoclip en alguna ocasión, y un buen trabajo interpretativo dotan al filme de un poso de realidad que empatiza con el espectador. Lo peor, sin duda, el final, se busca epatar al público a través de la lágrima fácil, a mi juicio un final mucho más vanal, un punto y seguido, encerraría mucho mejor la búsqueda de ese instante, de esa vida en 65'.

26 julio 2006

Escuchando Akim El Sikameya (30 nits)

No estuvo mal el concierto del artista argelino. Instalado en la fusión y el mestizaje, la actuación navegó entre la música árabe y andalusí. Cantando tanto en francés como en árabe, mezclaba el raí con otras formas musicales más ancestrales, eso sí con una base rítmica moderna: guitarra, bajo, batería, percusión, acompañados sólo por un laúd y un violín como notas exóticas. La propuesta no está tan alejada de la música zíngara de Goran Bregovic, por ejemplo, aunque eso sí, sin los metales que acostumbran a acompañarle, lo que demuestra que, pese a todo, siempre hay algo ancestral que nos une.

A destacar la excepcional voz del propio Akim, el cual se fue creciendo a lo largo del concierto arrastrando en la improvisación a sus propios músicos a los que fue exprimiendo de forma frenética, pero excepcional, para regocijo propio y de los asistentes.

En un momento del concierto Akim apeló a aquella arcadia mitificada que fue el Al-Ándalus de los siglos XIII y XIV, donde convivían las tres culturas monoteísticas: la judía, católica e islámica, como ejemplo de convivencia y tolerancia. Y aunque esto sea falso, es una mentira que deberíamos mantener viva.

24 julio 2006

Leyendo Si esto es un hombre de Primo Levi

Sobrecogedora la obra de Levi, superviviente de Auschwitz y escrita poco después de la liberación de los campos. Creo que nunca antes, sobre todo en las primeras páginas, tuve la tentación de abandonar la lectura. Con la cultura visual que arrastramos es muy difícil no poner imágenes al horror ahí descrito (golpeaban en mi memoria, sobre todo, el espléndido documental de Resnais, otro de los grandes, Nuit et brouillard).

Lo sobrecogedor del libro, contado todo en un estilo frío e impersonal (no hay ninguna implicación psicológica, ya que deshumanizados como estaban, los sentimientos era algo que quedaban a las puertas del campo), es alguna de las realidades que aporta sobre el día a día, a veces alejadas del imaginario que tenemos de los campos de exterminio. Casi no había integrantes de las SS vigilándolos, sino que eran los propios internos quienes por ganar favores accedían a controlar los lagers. Como el trueque y el robo eran condición indispensable para la supervivencia, no podías fiarte de nadie, y finalmente sobrevivieron, en su mayoría, aquellos que mejor supieron adaptarse a las reglas del lager: los más fuertes, los que tuvieron más contactos, los que más robaron; los otros, indefectiblemente, fueron cayendo. Cuenta Levi, en el advenimiento de su segundo invierno en Auschwitz, que nunca pensó que llegaría a vivir otro, primero porque dificilmente pensó que superaría el frío y las adversidades del primero y segundo porque, de hacerlo, desearía estar muerto para no llegar a un segundo.

Recomiendo el libro a todos aquellos que todavía defienden ese monumento a la infamia que es La vida es bella dirigida y protagonizada por el que es, sin duda, el peor actor de la historia del cine (y mira que ha habido malos) y uno de los seres más abyectos; no hay más que ver como vuelve a hacer la misma película, ahora ambientada en Irak, sin ninguno tipo de pudor, pensando solamente en recuperar la taquilla y el favor de los débiles mentales de Hollywood. ¿No es posible, entonces, la sátira? Por supuesto, pero para eso hay que ser grande, y tener un talento y una altura moral de la que el mezquino de Benigni carece, el mismo Chaplin admitió que de haber conocido todos los horrores nazis jamás hubiera rodado El gran dictador.

En suma, dura pero estupenda y muy recomendable la obra del italiano (en un futuro próximo leeremos La tregua, que narra su periplo por Europa tras la liberación y su vuelta a casa). Una lección de historia.

17 julio 2006

Viendo La vida privada de Enrique VIII (1933) de Ernst Lubitsch y Campanadas a Medianoche (1965) de Orson Welles

Buenos queridos, hoy comentamos dos clásicos vistos recientemente de esos que ponen nervioso a más de uno por aquí, jeje.

La vida privada de Enrique VIII es una de las mejores comedias de Lubitsch (desafortunadamente o afortunadamente, según como se mire, todavía hay alguna que otra de su período mudo que he de visionar por primera vez). El filme está construido con un humor inteligente, corrosivo, con reminiscecias de las slapstick mudas, todo al servicio del talento desaforado del gran Charles Laughton (¡ah! y qué películas no hubieramos ganado si La noche del cazador -su único filme como director y para algunos la mejor película de la historia del cine- hubiera funcionado en taquilla; el talento, como siempre, herido por los bolsillos). Dijo en una ocasión Hitchcock, como advertencia: "nunca trabajes con animales, niños o Charles Laughton". Totalmente de acuerdo con las dos primeras claúsulas, y aún estoy seguro que rodar con el orondo inglés debía ser un infierno, pero cuando se trabaja con los grandes hay que pagar tributos.

Se le atribuye a Billy Wilder, alumno aventajado de Lubitsch y que también sufrió a Laughton en su obra maestra Testigo de cargo (para mí es imposible discernir quién fue superior, pese a que hay bandos enfrentados) la frase dicha en su funeral (lo que sí estoy seguro es que por mucho Dios que sea Wilder de Trueba, éste no ha heredado absolutamente nada) de que lo peor no es que hubiera muerto Lubitsch, sino que se acabaran las películas de Lubitsch. Lo que sí parece cierto es que en su despacho siempre figuró un cartel donde rezaba: "¿Cómo lo habría hecho Lubitsch?"

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Campanadas a medianoche es un grandísimo filme, aunque, si hablamos de Welles, prefiero otros (Sed de Mal, que es descomunal, me sigue pareciendo la mejor de todas), aún así, merece ser vista, estudiada y disfrutada una y otra vez. El talento visual y fílmico de Welles hace que éste filme, que fue uno de los que tuvo más libertad para rodar, a pesar de las limitaciones obvias de presupuesto, sea un festín para todos aquellos que nos gusta tanto el cine como su técnica y pensamos una y otra vez por qué esos picados y contrapicados desmesurados en Welles son prodigiosos y en cualquier otro director parecen ridículos. Supongo que la respuesta, igual que en Lubitsch o Wilder, reside en el genio, y eso sigue sin tener explicación.

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Reflexión final sobre Wilder, ya que ha aparecido tanto en estas dos críticas: Es aberrante que no pudiera filmar nada durante los últimos veinte años de su vida porque no hubo ni un solo productor que, por su avanzada edad, quisiera arriesgarse. Y es que, mientras los fenicios sigan en el mundo del cine (igual que hizo Andrés Vicente Gómez arrebatando a Erice El embrujo de Shangai) es casi puro milagro que afloren obras maestras.

12 julio 2006

Escuchando a Joaquín Sabina (Palau Sant Jordi)

Pues sí, se confirman los rumores, Sabina está gordo o más que gordo se le ha puesto cara de pan, dicen los que entienden que ha dejado la mala vida, en fin, eso poco importa, de hecho fue en esa mala vida donde escribió sus mejores canciones (y un artista se debe a su público, claro. El concierto estuvo bien, sonido correcto, llenazo, etc. Abrió con los temas de su último disco, temas que cantaban cuatro (yo soy de la opinión que Sabina, al igual que Serrat, lo que tenía que escribir ya lo escribió), pero cuando se arrancó con los "old songs" todo fue distinto, la pista se convirtión en un karaoke descomunal y nos embargó ese sentimiento de concordia fraternal típico de los conciertos multitudinarios, ¡ay!

Pues eso, Sabina mantuvo el tipo, aunque al principio del concierto pareción flojear un poco, luego nos arrancamos con Pacto entre caballeros, Princesa, La del pirata cojo, Nos sobran los motivos, etc., me faltó la de Con las manos en la masa (hubiera sido lo más un duet con la señora del programa, pero no pudo ser). El mejor momento de la noche fue cuando tras cantar con el público a coro Calle melancolía, se quitó el bombín que había vestido durante todo el concierto y dijo aquello de "Siempre llevo un bombín puesto por si tengo una oportunidad de quitármelo" y eso hizo. Y es que a veces valen más unos versos que todo un libro de sonetos.

10 julio 2006

Viendo Manderlay (2005) de Lars von Trier y La educación de las hadas (2006) de José Luis Cuerda

Hoy dos estrenos, uno reciente y otro no tanto:

Hay pocos cineastas que hoy día naveguen por la vanguardia y que tengan excelente acogida de crítica y público, el mejor entre ellos, sin duda, es Lars von Trier. Manderlay, retoma los personajes que ya pusiera en escena en la excepcional Dogville, pero cambiando a James Caan por Wiliam Dafoe y a Nicole Kidman por Bryce Dallas Howard, el cambio es significativo, porque pese a rallar ambos a gran altura no alcanzan el nivel interpretativo de sus predecesores en el papel.

Manderlay, que mantiene la misma concepción escénica y fílmica que la anterior, hace que nos replanteemos el concepto de libertad cuando los negros de una plantación prefieren el sistema esclavista al democrático. Von Trier realiza un excelente trabajo que, sin embargo, recuerda demasiado al anterior, quizá por eso el polémico director danés ha decidido rodar otras cosas antes de acabar su trilogía sobre Estados Unidos, en cualquier caso, se reinvente de la forma que sea a buen seguro que será interesante.

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No es mal director José Luis Cuerda ahí está La lengua de las mariposas o esa obra maestra que es El bosque animado y el delirio surrealista de Amanece que no es poco, amén de su faceta como productor arriesgando para que un tio con veintinada y apenas un par de cortos, llamado Alejandro Amenábar, rodará Tesis. Digo esto porque me cae simpático y merece todos mis respetos, ahora bien La educación de las hadas es espantosa.

Cuerda pretende crear un universo llamemosle "poético" (denigrando como siempre a la poesía que nada tiene que ver con estas cosas) que se queda en cursi de narices, con unos actores (a excepción de Bebe que está sorprendentemente bien) horribles. El niño está para matarlo, Darín no se cree nada su personaje y hasta parece que le dé vergüenza interpretarlo, y en Irene Jacob no hay un ni un solo destello de aquella gran actriz que deslumbrara junto a Kieslowski. En suma, totalmente prescindible.

27 junio 2006

La porra del Mundial (ya ni a cuartos llegamos...)

Buenos queridos, ya hemos vuelto a palmar. Y esta vez no vale eso de jugamos como nunca y perdimos como siempre, porque no hemos chutado ni una sola vez a puerta. ¿Que los franceses tampoco han hecho nada? De acuerdo, pero nos han ganado, as usual. En fin, el sabio para el asilo y vuelta a empezar. Lo jodido es que yo vuelvo a picar cada año, nos ilusionamos, nos cabreamos y para casa. Como dijo alguien, por una vez me gustaría ser alemán en una Copa del Mundo.

En fin, dejemos las lamentaciones (mira que yo estaba convencido de que ganaríamos y iba hacer la porra con toda mi ilusión, but...) y vayamos a ello. Los cuartos quedan de la siguiente manera:

Alemania
Argentina

Italia
Ucrania

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Inglaterra
Portugal

Brasil
Francia

Para los no habituados a los cuadros (si es que hay alguno), el sistema es el siguiente: los ganadores de los dos primeros partidos se enfrentan entre ellos en semifinales y de ahí sale el finalista. El mismo esquema se repite para los dos partidos de abajo. Se trata de elegir semifinalistas (1 punto cada acierto), finalistas (2 puntos cada acierto) y ganador (3 puntos). Sólo es válido un pronóstico por persona y podemos coincidir, aunque tratemos que no sea así.
¿El premio? Suculento como siempre. En este caso un balón Don Pollo firmado por el propio Zelig. El regalo es tan bueno, que yo mismo lucharé por conseguirlo.

Alea jacta est! Pueden votar hasta el viernes a las 14.00h

Viendo Así es la vida (2000) de Arturo Ripstein y Deuda de sangre (2002) de Clint Eastwood

Arturo Ripstein es junto a González Iñárritu el mejor director mexicano actual, sin embargo sus filmes son totalmente opuestos. El cine vital, urbano, cámara en mano del segundo se opone al tono reflexivo, surrealista y cómico del primero. Así es la vida es una tragedia contemporánea que combina el mito clásico de Medea con la tradición surrealista mexicana donde la muerte es un componente más, en la línea de los Crímenes ejemplares de Max Aub o el cine de Buñuel.

Escrito por Paz Alicia Garciadigego, su guionista habitual, Así es la vida es un filme mediocre, con un tratamiento menos surrealista y fantástico que otros del mismo director, si bien se permite un pequeño guiño brechtiano apareciendo él y su operador reflejados en un espejo. Eso sí, a destacar, y sólo por esto mereció la pena el visionado, el monólogo interior que el protagonista tiene en el club de boxeo, donde decide que su mujer está loca, que ya no la quiere y que irá a por sus hijos, sencillamente es de los mejores que oí nunca, una pieza literaria magnífica.

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Deuda de sangre es un filme flojito en Eastwood. Que nadie se llame a engaño -faltaría más-, me descubro ante Eastwood, uno de los mejores directores norteamericanos vivos, y sin duda, el más grande entre todos los que reinterpretan el cine clásico americano. Ahora bien, éste es un filme mediocre en él, como lo eran aquella en que iba en camión con un mono o el de El cadillac rosa, y es que, aunque nos pese, Eastwood es también humano señores.

No obstante, Deuda de sangre es un thriller correcto, con una trama algo increíble, pero sin necesidad de persecuciones espectaculares, explosiones, o situaciones inverosímiles, tan en boga en todos aquellos que no tienen talento. En fin, se deja ver sin más, y aunque eso es poco para Eastwood, es mucho para tantos otros.

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Y mañana... ¡¡la porra del Mundial!!

21 junio 2006

Viendo El código Da Vinci (2006) de Ron Howard y Bienvenido a casa (2006) de David Trueba

Bueno, pues ya me he visto El código Da Vinci, y para que nos vamos a andar con rodeos, es mala de narices. No tiene ninguna fuerza, Hanks a parte de estar gordísimo y de parecer su padre no varía la cara de palo en todo el filme (pa qué -debe pensar- si vamos a llenar las salas y yo ya he cobrado lo mío), y la Tatou (mal que me pese) no pasa de florero. El resto no merecen ni comentario, supongo que aparecen porque salían en el libro (sólo está algo por encima de la media el albino que hace de monje del Opus). Dicen los pacientes lectores del libro, que el filme es bastante fiel a la novela (¿eso es bueno o malo? Imagino que malo dado que todo el mundo la ha puesto a parir). Tampoco hay un alarde de medios o efectos, no sé dónde coño se ha ido todo ese presupuesto que manejaban y además, carece totalmente de ritmo, un muermo vaya.

En fin, la única reflexión que el filme me produjo es ¿por qué demonios en vez de usar la línea recta para ir entre dos puntos (que encima se tocan) se dan vueltas y vueltas? Esto es, ya no entro en lo inverosímil o no de la trama, sino en el hecho de que los supuestos misterios que se resuelven no son más que un par de acertijos (sonrojantes cuanto menos), para ir a parar a una supuesta tumba que guarda un pueblo entero de la campiña francesa (para mear y no echar gota el argumento de que querían que la Tatou llegara por sus propios medios, etc.), y luego, ¡hala! de vuelta a Notredame; coño, ¡pues para este viaje no hacían falta estas alforjas! (que diría Pumares).

Y yo me pregunto, por mucho que repita el esquema de cualquier bestseller (para quien quiera la fórmula sólo tiene que remontarse unos meses atrás http://zeligmania.blogspot.com/2006/01/leyendo-la-ola-de-morton-rhue.html ) ¿cómo coño se ha tragado todo el mundo esta porquería? En fins...

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Y vamos con David Trueba (el no bizco), que tiene un problema, siempre, o casi siempre, hace el mismo guión y con los mismos personajes, y no sólo eso, sino que encansilla a su señora, porque Ariadna Gil (que no dudo que pueda ser una buena actriz), siempre hace de Ariadna Gil: la misma cara de estreñida, de estar vuelta de todo, sus silencios, etc. Como guionista empezó bien, son excelentes guiones (y buenas y divertidísimas películas) Amo tu cama rica y Los peores años de nuestra vida, pero luego el chico se ha repetido hasta la saciedad, copiando cada vez peor su fórmula, de hecho tanto Ariadna Gil como Pilar López de Ayala interpretan en el filme el mismo tipo de personaje.

Alguien debería explicarle también que no por poner muchos personajes esperpénticos (todos los de la redacción) porque sí, a bocajarro, sin presentación previa y sin haberlos trabajado previamente, la película va a parecer más divertida, todo lo contrario, uno piensa si le toman por tonto cuando le dicen aquí te tienes que reír, o mira que capacidad para inventar personajes raros tengo, etc. En fin, prescindible.

19 junio 2006

Leyendo Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce de Roberto Bolaño & A. G. Porta

"Bolaño abre brechas por las que habrán de circular las nuevas corrientes literarias del próximo milenio"
Enrique Vila-Matas

Qué lastima descubrir un grande entre grandes y ver como desaparece al poco tiempo (desgraciadamente, la profética frase de Vila-Matas, que también podría aplicarse a sí mismo, no me consuela). Eso fue lo que me ocurrió con Roberto Bolaño.

Llegué a él a través de esa insultante obra maestra que es Los detectives salvajes, para algunos la gran novela latinoamericana contemporánea y, sin duda, un nuevo punto de inflexión, como en su momento lo fue Cien años de soledad. No obstante, es imposible que exista un movimiento de seguidores o copiadores de Bolaño (como Isabel Allende, por ejemplo, lo fue de García Márquez), porque Bolaño es un autor isla, con una voz propia e inimitable. Uno lee un verso escrito por Lorca y lo reconoce, porque tiene una voz singular (probablemente, esto es lo más difícil en literatura), eso mismo ocurre con Bolaño, creó su propio territorio novelando su vida a través de su alter ego Arturo Belano.

Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce es su opera prima. Leo en el prólogo de A. Porta que durante mucho tiempo le interrogaron sobre cómo repartieron el trabajo de escritura. La respuesta es evidente, aunque él mismo la aclara, Porta hizo un primer borrador y Bolaño lo retocó de arriba abajo y le confirió su propia voz, y eso, al leerlo, uno lo percibe: el libro suena a Bolaño, participa de su territorio. Aunque Consejos es un buen libro, no llega a las cotas de algunos relatos de Llamádas telefónicas, el genial Sensini, por ejemplo, o de los Detectives.

En fin, espero ansioso que algún día alguien haga esa edición anotada de Los detectives salvajes y radiografíe todo lo que fue el infrarrealismo, estoy seguro que en unos años empezará la avalancha de estudios, documentos, etc. Como penitencia, me he autoimpuesto aparcar, hasta que mi edad cambie de decena, la lectura de su último libro (y para algunos su obra maestra) 2666. Qué mejor manera de luchar contra esa futura depresión que degustando su obra póstuma (hasta que llegue ese día leeré el resto) y, como escribió Machado en su Mairena, qué enorme vacío me quedará después sabiendo que ya no podré volver a leerlo por primera vez.

Leí en algún sitio las declaraciones de uno de los integrantes de los infrarrealistas que decía que cualquiera que se hubiera cruzado con Bolaño era susceptible de ser novelado. Afortunados sean, porque eso mismo les hará inmortales. Larga vida.