27 junio 2006

La porra del Mundial (ya ni a cuartos llegamos...)

Buenos queridos, ya hemos vuelto a palmar. Y esta vez no vale eso de jugamos como nunca y perdimos como siempre, porque no hemos chutado ni una sola vez a puerta. ¿Que los franceses tampoco han hecho nada? De acuerdo, pero nos han ganado, as usual. En fin, el sabio para el asilo y vuelta a empezar. Lo jodido es que yo vuelvo a picar cada año, nos ilusionamos, nos cabreamos y para casa. Como dijo alguien, por una vez me gustaría ser alemán en una Copa del Mundo.

En fin, dejemos las lamentaciones (mira que yo estaba convencido de que ganaríamos y iba hacer la porra con toda mi ilusión, but...) y vayamos a ello. Los cuartos quedan de la siguiente manera:

Alemania
Argentina

Italia
Ucrania

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Inglaterra
Portugal

Brasil
Francia

Para los no habituados a los cuadros (si es que hay alguno), el sistema es el siguiente: los ganadores de los dos primeros partidos se enfrentan entre ellos en semifinales y de ahí sale el finalista. El mismo esquema se repite para los dos partidos de abajo. Se trata de elegir semifinalistas (1 punto cada acierto), finalistas (2 puntos cada acierto) y ganador (3 puntos). Sólo es válido un pronóstico por persona y podemos coincidir, aunque tratemos que no sea así.
¿El premio? Suculento como siempre. En este caso un balón Don Pollo firmado por el propio Zelig. El regalo es tan bueno, que yo mismo lucharé por conseguirlo.

Alea jacta est! Pueden votar hasta el viernes a las 14.00h

Viendo Así es la vida (2000) de Arturo Ripstein y Deuda de sangre (2002) de Clint Eastwood

Arturo Ripstein es junto a González Iñárritu el mejor director mexicano actual, sin embargo sus filmes son totalmente opuestos. El cine vital, urbano, cámara en mano del segundo se opone al tono reflexivo, surrealista y cómico del primero. Así es la vida es una tragedia contemporánea que combina el mito clásico de Medea con la tradición surrealista mexicana donde la muerte es un componente más, en la línea de los Crímenes ejemplares de Max Aub o el cine de Buñuel.

Escrito por Paz Alicia Garciadigego, su guionista habitual, Así es la vida es un filme mediocre, con un tratamiento menos surrealista y fantástico que otros del mismo director, si bien se permite un pequeño guiño brechtiano apareciendo él y su operador reflejados en un espejo. Eso sí, a destacar, y sólo por esto mereció la pena el visionado, el monólogo interior que el protagonista tiene en el club de boxeo, donde decide que su mujer está loca, que ya no la quiere y que irá a por sus hijos, sencillamente es de los mejores que oí nunca, una pieza literaria magnífica.

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Deuda de sangre es un filme flojito en Eastwood. Que nadie se llame a engaño -faltaría más-, me descubro ante Eastwood, uno de los mejores directores norteamericanos vivos, y sin duda, el más grande entre todos los que reinterpretan el cine clásico americano. Ahora bien, éste es un filme mediocre en él, como lo eran aquella en que iba en camión con un mono o el de El cadillac rosa, y es que, aunque nos pese, Eastwood es también humano señores.

No obstante, Deuda de sangre es un thriller correcto, con una trama algo increíble, pero sin necesidad de persecuciones espectaculares, explosiones, o situaciones inverosímiles, tan en boga en todos aquellos que no tienen talento. En fin, se deja ver sin más, y aunque eso es poco para Eastwood, es mucho para tantos otros.

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Y mañana... ¡¡la porra del Mundial!!

21 junio 2006

Viendo El código Da Vinci (2006) de Ron Howard y Bienvenido a casa (2006) de David Trueba

Bueno, pues ya me he visto El código Da Vinci, y para que nos vamos a andar con rodeos, es mala de narices. No tiene ninguna fuerza, Hanks a parte de estar gordísimo y de parecer su padre no varía la cara de palo en todo el filme (pa qué -debe pensar- si vamos a llenar las salas y yo ya he cobrado lo mío), y la Tatou (mal que me pese) no pasa de florero. El resto no merecen ni comentario, supongo que aparecen porque salían en el libro (sólo está algo por encima de la media el albino que hace de monje del Opus). Dicen los pacientes lectores del libro, que el filme es bastante fiel a la novela (¿eso es bueno o malo? Imagino que malo dado que todo el mundo la ha puesto a parir). Tampoco hay un alarde de medios o efectos, no sé dónde coño se ha ido todo ese presupuesto que manejaban y además, carece totalmente de ritmo, un muermo vaya.

En fin, la única reflexión que el filme me produjo es ¿por qué demonios en vez de usar la línea recta para ir entre dos puntos (que encima se tocan) se dan vueltas y vueltas? Esto es, ya no entro en lo inverosímil o no de la trama, sino en el hecho de que los supuestos misterios que se resuelven no son más que un par de acertijos (sonrojantes cuanto menos), para ir a parar a una supuesta tumba que guarda un pueblo entero de la campiña francesa (para mear y no echar gota el argumento de que querían que la Tatou llegara por sus propios medios, etc.), y luego, ¡hala! de vuelta a Notredame; coño, ¡pues para este viaje no hacían falta estas alforjas! (que diría Pumares).

Y yo me pregunto, por mucho que repita el esquema de cualquier bestseller (para quien quiera la fórmula sólo tiene que remontarse unos meses atrás http://zeligmania.blogspot.com/2006/01/leyendo-la-ola-de-morton-rhue.html ) ¿cómo coño se ha tragado todo el mundo esta porquería? En fins...

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Y vamos con David Trueba (el no bizco), que tiene un problema, siempre, o casi siempre, hace el mismo guión y con los mismos personajes, y no sólo eso, sino que encansilla a su señora, porque Ariadna Gil (que no dudo que pueda ser una buena actriz), siempre hace de Ariadna Gil: la misma cara de estreñida, de estar vuelta de todo, sus silencios, etc. Como guionista empezó bien, son excelentes guiones (y buenas y divertidísimas películas) Amo tu cama rica y Los peores años de nuestra vida, pero luego el chico se ha repetido hasta la saciedad, copiando cada vez peor su fórmula, de hecho tanto Ariadna Gil como Pilar López de Ayala interpretan en el filme el mismo tipo de personaje.

Alguien debería explicarle también que no por poner muchos personajes esperpénticos (todos los de la redacción) porque sí, a bocajarro, sin presentación previa y sin haberlos trabajado previamente, la película va a parecer más divertida, todo lo contrario, uno piensa si le toman por tonto cuando le dicen aquí te tienes que reír, o mira que capacidad para inventar personajes raros tengo, etc. En fin, prescindible.

19 junio 2006

Leyendo Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce de Roberto Bolaño & A. G. Porta

"Bolaño abre brechas por las que habrán de circular las nuevas corrientes literarias del próximo milenio"
Enrique Vila-Matas

Qué lastima descubrir un grande entre grandes y ver como desaparece al poco tiempo (desgraciadamente, la profética frase de Vila-Matas, que también podría aplicarse a sí mismo, no me consuela). Eso fue lo que me ocurrió con Roberto Bolaño.

Llegué a él a través de esa insultante obra maestra que es Los detectives salvajes, para algunos la gran novela latinoamericana contemporánea y, sin duda, un nuevo punto de inflexión, como en su momento lo fue Cien años de soledad. No obstante, es imposible que exista un movimiento de seguidores o copiadores de Bolaño (como Isabel Allende, por ejemplo, lo fue de García Márquez), porque Bolaño es un autor isla, con una voz propia e inimitable. Uno lee un verso escrito por Lorca y lo reconoce, porque tiene una voz singular (probablemente, esto es lo más difícil en literatura), eso mismo ocurre con Bolaño, creó su propio territorio novelando su vida a través de su alter ego Arturo Belano.

Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce es su opera prima. Leo en el prólogo de A. Porta que durante mucho tiempo le interrogaron sobre cómo repartieron el trabajo de escritura. La respuesta es evidente, aunque él mismo la aclara, Porta hizo un primer borrador y Bolaño lo retocó de arriba abajo y le confirió su propia voz, y eso, al leerlo, uno lo percibe: el libro suena a Bolaño, participa de su territorio. Aunque Consejos es un buen libro, no llega a las cotas de algunos relatos de Llamádas telefónicas, el genial Sensini, por ejemplo, o de los Detectives.

En fin, espero ansioso que algún día alguien haga esa edición anotada de Los detectives salvajes y radiografíe todo lo que fue el infrarrealismo, estoy seguro que en unos años empezará la avalancha de estudios, documentos, etc. Como penitencia, me he autoimpuesto aparcar, hasta que mi edad cambie de decena, la lectura de su último libro (y para algunos su obra maestra) 2666. Qué mejor manera de luchar contra esa futura depresión que degustando su obra póstuma (hasta que llegue ese día leeré el resto) y, como escribió Machado en su Mairena, qué enorme vacío me quedará después sabiendo que ya no podré volver a leerlo por primera vez.

Leí en algún sitio las declaraciones de uno de los integrantes de los infrarrealistas que decía que cualquiera que se hubiera cruzado con Bolaño era susceptible de ser novelado. Afortunados sean, porque eso mismo les hará inmortales. Larga vida.

12 junio 2006

Leyendo Mil grullas de Yasunari Kawabata y La soledad era esto de Juan José Millás

Hoy Japón vs. España (y ya haré más adelante un post del Mundial, no desesperen, vamos a esperar a que nos eliminen para que los colores no nos cieguen, jeje).

El libro de Kawabata, está bien, cualquier aprendiz de crítico diría que tiene una "exquisita sensibilidad", y es verdad, no obstante, le falta algo de fuerza, por ejemplo, prefiero el Mishima de El rumor del oleaje, por nombrar otro autor nipón coetáneo a él. (El que tenga interés y tiempo que se detenga en la desgarrada biografía de Mishima, con suicidio, como todo japonés que se precie, al estilo samurai.)

Mil grullas es un libro cortito, se lee con rapidez y es útil para adentrarse en una parte del universo tradicional japonés: la ceremonia del té, sus diferentes tipos de cerámica, sus referencias simbólicas, etc., en un contexto actual. Tengo por casa la correspondencia de Kawabata y Mishima, quizá un día detenga un ojo por ahí y podamos completar estas reflexiones.

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Si Millás en el microrrelato es grande, o más concretamente en los "articuentos", género de creación propia -y obsérvese la dificultad de crear un género nuevo-, parece que los textos de largo recorrido le superan. A pesar de que es una novela corta y ganadora del premio Nadal (otro que se resiste a caer en picado, pese a los intentos, entre los últimos galardonados la inefable Etxebarria) para mi gusto es mediocre, desaprovecha subtramas interesantes (el detective contratado por la protagonista para que la siga) y el final se precipita, como si el propio Millás estuviera harto de estirar la trama. Nada, olvidaremos la novela y reeleremos con fruición los Articuentos, mucho más interesantes, y generadores de deliciosos universos paralelos.

08 junio 2006

Viendo Camino a Guantanamo (2006) de Michael Winterbottom

"Tristes guerras si no es amor la empresa"
M. Hernández

La inmediatez, la crónica en tiempo real de unos acontecimientos, es algo extraño en el cine por su propia concepción, en tanto que los tiempos de producción de una película siempre establecen una distancia temporal insalvable. De ahí, la habilidad y la importancia de disparar pronto y de forma certera. Winterbottom lo hace. Camino a Guantánamo narra la odisea real de unos jóvenes ingleses de origen paquistaní acusdos de terroritas, capturados en Afganistán y recluidos en Guantanamo.

Winterbottom es un tipo curioso, rueda prácticamente un filme por año (algo que hacen Woody Allen y pocos más) y siempre cambia de registro con resultados más que notables: desde el western de El perdón (esta no la he visto), la ciencia ficción de Código 46, el musical 24 hours party people, o la polémica, por sus escenas de sexo explícito, Nine songs.

Camino a Guantanamo narrada en tono semidocumental, alterna las declaraciones de los personajes reales con la recreación de los hechos por actores desconocidos. Nuevamente volvemos a ver la insensatez de la guerra afgana, el total desconocimiento de las tropas estadounidenses del terreno ocupado, las torturas, las humillaciones, la arbitrariedad de las detenciones, la indignidad de campo de Guantanamo (hasta hace cuatro días ni siquiera se habían hecho oficiales los nombres de los prisioneros), la estupidez de los interrogatorios (por ejemplo, cuando les preguntan dónde está Bin Laden), la negativa de las tropas americanas a reconocer sus errores, su intento de obtener, por la fuerza, falsas declaraciones incriminatorias, etc.

En fin, otra bofetada más que se lleva el despojo analfabeto de Bush, con su adlátere Blair (Aznar sigue sin existir para el mundo anglosajón, fue un cero a la izquierda tanto aquí como allí), que sigue haciendo méritos para convertirse en uno de los personajes más abyectos de la historia.

05 junio 2006

Leyendo El ruido y la furia de William Faulkner y La confesión de una joven de Marcel Proust

El ruido y la furia, es una novela difícil que hay que tomarse con calma. Estuve a punto de tirar la toalla (entre otras cosas porque la edición que leí, la de Cátedra, es horrorosa), es un libro complejo, que requiere un esfuerzo del lector. Me cuesta entender según que soluciones de puntuación utilizadas por Faulkner, es decir, entiendo su voluntad de intentar transmitir de forma desornedada el pensamiento, sobre todo, de Benji, el hijo deficiente, pero bajo mi punto de vista alterna momentos de gran calidad literaria con otros no tan logrados. En cualquier caso, al acabar la obra deja un regusto interesante, reflexionas sobre sus soluciones narrativas y consideras la lectura muy provechosa, Así que Faulkner tendrá en un futuro próximo nuevas oportunidades. Me acuerdo en este momento de Martin-Santos, hijo bastardo de Faulkner y que en mi opinión, cuanto menos en Tiempo de silencio, es superior a él, pero los cánones literarios, los escriben anglosajones claro, o Harold Bloom, que para el caso es lo mismo.

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La confesión de una joven y otros cuentos de noche y crimen, es una sucesión de relatos cortos, que giran en torno al asesinato, realmente ninguno me ha parecido gran cosa y parecen más bien ejercicios preparatorios de su obra magna En busca del tiempo perdido. Precisamente de esto quería hablar, de un tiempo a esta parte se han hecho dos traducciones nuevas de la obra (de hecho la anterior era la de Pedro Salinas hecha allá por los años 20 o 30). Bueno, de las dos, una ya está acabada y tiene un abundantísimo aparato crítico, esta es la que yo prefiero, dado que la otra está todavía inconclusa, se han publicado sólo algunas partes, y no lleva notas (una auténtica estupidez en mi opinión).

A lo que íbamos, la versión con notas, publicada por Valdemar (una editorial seria y con un fondo muy interesante) y traducida por Mauro Armiño, un auténtico sabio en Proust, está editada en tres tomos que son auténticos misales, esto es, imposible llevarlos contigo, al tren o a la cama, por ejemplo, y para más inri, las notas están al final del texto numeradas por líneas, lo que es absolutamente inoperativo. Cualquier edición crítica debe tener las notas acompañando al texto, hemos de facilitar la lectura al lector, pues cualquiera que tenga las narices de leer a Proust (y yo soy un tío dispuesto a ello), quiere notas, no quiere perderse nada, quiere referentes, porque la obra es una enciclopedia en sí misma, y leerla sin anotaciones es como hacer lo mismo con el Quijote, se puede hacer claro, pero te vas a perder tantas cosas... Lamentablemente está opción de poner las notas al final del texto con una ordenación arbitraria es algo que ultimamente está de moda, normalmente el criterio para hacerlo es tanto estético como de costes. En fin, esto es lo que pasa, cuando los editores no tienen ni puta idea (algo muy habitual) o no leen los libros que publican.