24 mayo 2007

Viendo Una historia de Brooklin (2005) de Noah Baumbach y The hidden blade (2004) de Yoji Yamada

Una historia de Brooklin. Una agradable sorpresa este filme ambientado a mediados de los años ochenta. Cuenta de forma ácida y cruel la desestructuración de una familia neoyorquina. El guión y los actores están espléndidos, desde Jeff Daniels, que hace de padre, escritor fracasado y profesor universitario que quiere acostarse con sus alumnas (que no es otra que Anna Paquin, la niña de El piano que ya está crecidita), hasta el hijo pequeño, ni siquiera es aún adolescente, borracho, pajillero y con tendencias suicidas.

Por estar bien, está (y me cuesta creerlo) William Baldwin (como profesor de tenis que se acuesta con la madre, of course) el peor (aunque quien se arriesga a decir cuál es el peor de ellos) de esa plaga bíblica que son los hermanos Baldwin. Aún así, una película muy recomendable, a medio camino entre Happines y American Beauty.

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The hidden blade. Este filme en cambio fue decepcionante, a pesar de que el tema podía dar mucho más de sí. El argumento planteaba un filme de samuráis ambientado a finales del s. XIX, cuando ellos ya han perdido su papel en la sociedad y las armas de fuego han desplazado sus técnicas ancestrales.

Suena interesante, ¿verdad? Uno esperaba una película crepuscular al estilo de El hombre que mató a Liberty Valance o Centauros del desierto en el western (dos clásicos que ningún ser humano, o incluso sin serlo, debería morir sin ver); sin embargo, el trabajo del veterano director japonés está muy lejos de aspirar a eso y se queda en una soporífera historia de amor.


Vuestro cinéfilo de guardia,

Z.

13 mayo 2007

Un año después seguimos bajando el nivel: ¡Viva el Festival de Eurovisión!

Pues sí fieles seguidores, tal como amenacé el año anterior he vuelto a ver el Festival de Eurovisión. Este año volví a llegar tarde y me enganché en la décima canción más o menos. Así que la crónica vuelve a ser incompleta, pero ¿quién demonios la quiere completa?

Antes que nada diré que mis dotes de pitoniso volvieron a hacerse patentes (así puede atestiguarlo la Subcomandante Mofletes) y volví a acertar el ganador. Tuve la intuición de que la ñoña de la serbia iba a ganar, huelga decir que yo iba con la locaza envuelta en papel de plata y brillantina ¿era de Ucrania? o los franceses con batería con alitas y cantante vestido de rosa corriendo por el escenario.

La conclusión que obtuve es que sigue imponiéndose lo bizarro (la locaza acabó segunda) y que este año aumentó la proporción de frikis, no obstante, sigue habiendo una reticencia todavía a consagrar este festival al petardeo europeo y aún hay un sector que apuesta por lo clásico (verbigracia los ganadores). España como siempre sigue sin enterarse de nada, después de que lo de Eurovisión fuera una cuestión de Estado, las cuatro o cinco cabezas pensantes (lo de pensante es una licencia de quien escribe) que deciden cada año qué enviamos apostaron por una copia relamida de los Back Street Boys, algo más acabado que las maracas de Machín. En el país del frikismo que tengamos que ser representados por este panda de engominados teniendo artistas de raza como Tomeu Penya o Cañita Brava clama al cielo.

En fin, ya espero ansioso la próxima entrega de este gran despropósito (un consejo, hagan como yo, disfuten el festival con unas botellas de Lambrusco -cayeron cuatro repartidas entre tres seres humanos- de otra forma se hace muy cuesta arriba). Salud.

09 mayo 2007

Viendo Moby Dick (1956) de John Huston y Crónica de un amor (1950) de Michelangelo Antonioni

Hablemos sucintamente de dos clásicos vistos recientemente (rodolí).

Moby Dick: La obra maestra de Melville fue adaptada por Huston con un resultado aceptable. No diré que es un clásico imprescindible, pero sí una gran obra. La elección de Gregory Peck, que siempre fue cuestionado como Capitan Ahab, no me parece desacertada, o en todo caso, defiende aceptablemente el papel. Es destacable el tratamiento del color y la ambientación, sobre todo, al principio del filme con esas irreales y a la vez embrujadoras escenas de taberna irlandesa (a la manera de Ford en El hombre tranquilo). Espectacular es, también, la escena de Ahab muerto arrastrado por la ballena.

Por cierto, guardo como un pequeño tesoro (en mi archivo de lecturas pendientes) el libro Sombras verdes, ballena blanca (uno de esas joyitas, que precisamente porque lo es está descatalogada) que son las memorias del rodaje de aquel filme hechas por el guionista del mismo, entonces un desconocido Ray Bradbury.

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Crónica de un amor: Fue la ópera prima del maestro italiano en una época en que todavía navegaba por el neorrealismo y no frecuentaba las turbulentas aguas experimentales.

Enmarcada dentro del género negro (aunque todavía con el legado neorrealista muy presente), la película es un triangulo amoroso con asesinato incluido, of course, y un frío retrato de la alta burguesía italiana de la época. Excelente como femme fatale Lucia Bosé.

01 mayo 2007

Viendo 300 (2006) de Zack Snyder y Shortbus (2006) de John Cameron Mitchell

300: Correctillo el filme basado en la batalla de las Termópilas. De hecho, no sigue lo relatado por Heródoto, sino el espléndido cómic de Frank Miller, esto es, fidelidad histórica (si es que puede haberla ya sea siguiendo a Heródoto, Diodoro de Sicilia o Miller) parece que más bien ninguna; pero eso, al fin y al cabo, no es lo importante.

La adaptación del cómic a la pantalla (visualmente, me refiero, no está mal), los actores son armarios sin pretensión de ser nada más, pero el filme pasa agradablemente. A mi juicio, abusa en demasía de las escenas de batallas, y alguien me dirá: ¡coño, pero si narra precisamente eso! Ya, pero hay maneras y maneras de hacerlo, el maestro Bresson en su Lancelot du Lac filmaba las batallas desde el fuera de campo, no las veíamos pero las presentíamos, porque no siempre lo explicito es lo mejor, amigos.

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Shortbus: En cambio en esta película, lo explícito está más que justificado. Diferentes personajes confluyen en el local neoyorquino que da título al filme, para hablar, hacer y resolver sus problemas sexuales. Actores semiprofesionales configuran un reparto que no escatima en escenas explícitas.

Es un filme valiente, con una buena dirección fílmica y actoral que sorprende por la naturalidad interpretativa (parece que un "intenso" casting y meses de preparación dio lugar a ello). Para el recuerdo, la descacharrante (no se me ocurre un adjetivo mejor) escena en que cantan el himno americano, no desvelaré cómo, tendrán que verla para averiguarlo.

26 abril 2007

Repesentando Joseph i l’increïble abric en Technicolor (Teatre del Sol) de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice

Sí amigos, como estoy hecho un marchoso, acudí a la representación hecha por un grupo de teatro amateur (bueno, más bien semiprofesional, creo) de la que es la ópera prima del dueto Webber y Rice (que me consta también tienen grandes detractores).

Antes que nada, tengo que elogiar el excelente trabajo, y ya van unos cuantos, que ese pequeño genio que es Daniel Anglès (responsable de El musical més petit) ha hecho para adaptar la obra al catalán.

Dicho esto, la representación en sí fue absolutamente espléndida y lo digo de forma tán mayúscula, porque superó, y con creces, todas las expectativas que tenía puestas sobre ella. Hay números musicales antológicos (la canción de los colores del abrigo, por ejemplo), que con la buena voluntad y disposición del equipo del Teatre del Sol suplen la carestía económica y de medios. Los actores transmiten la alegría que el musical desprende, uno sale de la obra imbuido en esa orgía fraternal que el musical propone y que no hace sino constatar que a veces la fama o el reconocimiento es cuestión de suerte, porque el talento sigue habitando en los lugares más inhóspitos.

En fin, si tienen la oportunidad, no se la pierdan yo no descarto repetir (algo inaudito en mí) antes de que desaparezca del cartel.

23 abril 2007

I was dead for 4 weeks in the city of Barcelona...

Sí amigos, haciendo mío el titulo de las denostadas hermanas Llanos les invito a mi resurrección. Después de transitar por las mismísimas puertas del infierno durante estas últimas cuatro semanas, parece que empiezo a recuperar el tiempo perdido. Estoy seguro de que no sólo no se han ido sino que aguardaban expectantes mi regreso.

Hoy, como ya ha comentado nuestro amigo Lev (en su heterónimo Valdi) es un día especial: sei Sancti Giorgio. Así que, que mejor reencuentro que comentar los libros que nos han o nos hemos regalado.

Por mi parte les diré que la Subcomandante Mofletes apostando sobre seguro me ha sorprendido con El secreto del mal, uno de los dos libros inéditos de Bolaño que se han publicado recientemente (en este caso un conjunto de relatos que mucho me temo empiece mañana mismo a devorar) y un inesperado Contra los ismos de Gao Xingjian, una miscelánea del premio Nobel chino que recoge una pieza teatral y algunas breves prosas inéditas.

Les cedo el turnos señores/as...

26 marzo 2007

Leyendo Los girasoles ciegos de Alberto Méndez y Tombuctú de Paul Auster

Alberto Méndez fue un tipo curioso, estuvo vinculado durante toda su vida al mundo editorial, de una u otra manera, hasta que finalmente se decide a publicar su primera obra, Los girasoles ciegos, para morir pocos meses después. A través del boca oreja, el libro se ha convertido en un pequeño éxito editorial aunque él no llegó practicamente a saborearlo.

El libro está compuesto de cuatro relatos breves ambientados en la Guerra Civil o inmediatamente después. Son cuentos de perdedores, todos de un alto nivel narrativo y de una gran calidad, que reconstruyen nuestra memoria colectiva. Desde el militar del bando nacional que deserta porque su bando solo quería aniquilar al otro y no ganar la guerra, al del hombre recluido en su armario que asiste impotente a la humillación de su familia. Aunque, seguramente, el sobrecogedor segundo relato (que se había publicado anteriormente en solitario y que ya había sido premiado), el del joven poeta adolescente que huye por las montañas con su mujer embarazada, sea el mejor de ellos. Muy recomendable.

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El siguiente libro, en cambio, no lo recomiendo. Tombuctú es una novela pesada, que se hace interminable. Auster nos propone seguir las vicisitudes de un perro y sus cambios de dueño vistos desde el punto de vista del can. El autor intenta ser gracioso, pero lo único que consigue es que deseemos que un tráiler pase cuanto antes por encima del chucho y se termine la novela.

Seamos claros, Auster en un buen autor (tampoco he oído nunca a la crítica decir que sea el gran autor contemporáneo), buen exponente de la posmodernidad y que cuenta con el favor del público, pero al que yo creo le falta un punto para ser uno de los grandes. (¡Ojo! No se me maliterprete, sigue siendo un tipo interesante, al que pienso seguir leyendo, y que ha firmado buenas obras como El libro de las ilusiones; su filme, por cierto, Lulu on the bridge, es un peñazo.) Veremos que tal la siguiente.

22 marzo 2007

Viendo Berlín-Occidente (1948) de Billy Wilder y El verdugo (1963) de Luis G. Berlanga

Bien amigos, hablemos hoy de dos clásicos vistos recientemente, porque no sólo de estrenos vive el hombre.

Berlín-Occidente (A Foreign Affair): Aunque prefiero otros filmes del maestro Wilder, ésta es una gran película ojo, que nadie se quede sin verla si tiene la oportunidad. Como siempre la Dietrich está espléndida en su papel de vampiresa. El filme aprovecha los escenarios reales del Berlín en ruinas, para narrar una historia de estraperlistas, supervivientes y ex colaboracionistas nazis en clave agridulce.

No es casual que la película recuerde otras rodadas por aquellas mismas fechas como la gélida Alemania año cero de Rossellini. Ambas son películas que nacen en la posguerra de la segunda guerra mundial. En cambio, hoy día, parece que nadie es capaz de acercarse de la misma manera a los conflictos contemporáneos, ya sea en la supuesta posguerra (o guerra civil) iraquí como en alguno de los olvidados conflictos africanos. Algo falla.

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El verdugo es uno de esos filmes que hay que ver cada cierto tiempo. Una obra maestra de la historia del cine, no sólo de nuestra filmografía y que cuenta, también, con uno de los mejores actores del celuloide, Pepe Isbert (estoy seguro que de haber nacido en Estados Unidos hubiera sido uno de esos admirables secundarios, como Ward Bond o Walter Brennan, que aparecían en los filmes de John Ford).

Poco decir que nadie sepa sobre su argumento. Me quede sobrecogido, como siempre, con ese admirable plano-secuencia del yerno de Isbert y futuro verdugo cuando tiene que ajusticiar al reo. Empieza en su rostro descompuesto y acaba empequeñecido en un gran plano general. Ahí la comedía que puebla el filme se torna de golpe en un grito angustioso para el espectador.

Esa escena me trajo a la mente los versos de John Donne (que dieron título a la novela de Hemingway y que muy probablemente Berlanga tuviera en mente al rodarla):

La muerte de cualquier hombre me disminuye,
Porque soy una parte de la humanidad.
Por eso no preguntes nunca
Por quien doblan las campanas,
Están doblando por ti.

19 marzo 2007

¡He vuelto! Viendo Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima (2007) de Clint Eastwood

Sí amigos, ya podéis respirar aliviados, vuestros días de luto han terminado, ha vuelto vuesto héroe favorito Super Zelig. Y en estos días inciertos en que vivir es un arte (que cantaban aquéllos) han pasado muchas cosas, entre ellas, el ágape conmemorativo de la porra de los Oscar. No estaría de más que los asistentes a dicho evento dedicaran unas líneas a explicar lo que allí acontenció, en especial la ganadora, O. Bronski que, como es costumbre, debería hacer la crónica de sociedad del tiberio.

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Y bien, entremos en harina, como le prometí al señor Lev voy a esbozar sucintamente unas líneas sobre los recientes trabajos de Eastwood; ya le dije que actualizaría el lunes, lo que no especifiqué es cuál de ellos:

Banderas de nuestros padres es un filme correcto, pero que, para mi gusto, se recrea en exceso en las escenas bélicas, escenas que, dicho sea de paso, desde Salvar al soldado Ryan se repiten de forma idéntica en todos los filmes del género. La idea de narrar en paralelo mediante flash-backs la toma de la isla y la historia de los chicos una vez les obligan a regresar como héroes es un acierto. No obstante, creo que es muy superior Cartas desde Iwo Jima, aquí sí, Eastwood se luce. La interpretación de los actores es excelente, reflejan perfectamente las contradicciones de los japoneses en su lucha, mucho más creíbles o humanizados frente al estigma heroico con el que se suelen construir los personajes norteamericanos (también en Banderas).

El alegato antibélico es claro, sobre todo, al tener la visión de los dos bandos y ver como ese encarnizamiento que vemos en la versión americana pierde todo su sentido al contemplar la misma escena desde el bando japonés. Es memorable, y aquí hay un guiño muy claro a La gran ilusión la obra maestra de Renoir con el descomunal Eric Von Stroheim, el momento en que el oficial japonés atiende y habla con el soldado americano herido; es entoces cuando vemos lo absurdas e irracionales que son las guerras.

Coda: ¿Cuándo juzgarán en el Tribunal Internacional de Derechos Humanos de La Haya a aquéllos, algunos incluso todavía gobiernan, que alientan y propagan las guerras sin otros fines e intereses que los suyos propios? Espero que pronto.

27 febrero 2007

Viendo Apocalypto (2007) de Mel Gibson y El libro negro (2007) de Paul Verhoeven

Y después de los Oscar, dos estrenos más para no perder el ritmo:

Apocalypto. Tenía bastantes expectativas puestas en la película de Gibson, me parece que es un director como mínimo interesante en sus propuestas. La violencia gratuita que siempre se le achaca yo casi lo calificaría como un rasgo propio de estilo, rasgo que a mí, por otra parte, no me aporta nada (la prefiero, si es que he de preferirla, en Tarantino, por ejemplo), pero hay otras cosas que prefiero como el uso de los idiomas originales, tanto aquí como en La pasión de Cristo, o su gusto estético (Braveheart no la he visto, pero sí El hombre sin rostro y me parece una película aceptable).

Dicho esto, todas las críticas negativas que ha recibido el filme para mí están más que justificadas. Estaba ambientada en la cultura maya como podría haberlo hecho en medio de Nueva York, el filme acaba siendo una mera persecución y un canto a la familia tradicional. La violencia es absolutamente gratuita y no porque no existiera en aquella civilización, sino porque es lo único que le interesa mostrar, nada de sus construcciones, conocimientos astrológicos, matemáticos, su forma de vida o su organización social. Ambientarla en las civilizaciones precolombinas es sólo una estrategia de márketing porque en nada le interesa ésta. En suma, una oportunidad perdida de hacer algo verdaderamente interesante y no un ejercicio donde descargar toda su bilis.

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El libro negro. Ahora que parece que Hollywood ha repudiado a Verhoeven y éste a vuelto a Europa, quizá tengamos fortuna y podamos disfrutar más de su cine sin el encorsetamiento al que le somete Hollywood. Delicias turcas, Los señores del acero, Desafío total o Instinto básico (grandioso thriller, más allá de que la Stone enseñe las tetas) son todas excelentes títulos en géneros muy dispares.

De momento con El libro negro (con producción y equipo holandés) ha dado en la diana y ha hecho un muy buen trabajo ambientado en la segunda guerra mundial. Verhoeven da una visión nada convencional (y por tanto, nada complaciente) sobre el papel de la resistencia holandesa. Si bien hay algún personaje y algún momento del filme de dífícil verosimilitud, el resultado final está por encima de estos matices.

19 febrero 2007

La Porra de los Oscars 2007

Queridos mortales,

Ha llegado el momento de la esperada "Porra de los Oscars 2007". Este año hemos tendido brazos fraternales con la página amiga de La hora del recreo y a petición suya hemos organizado conjuntamente el concurso. Para votar habrán de dirigirse a este link. En los comentarios, no obstante, quien guste puede poner sus candidatos. Yo lo haré en breve.

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Por cierto, acabo de enterarme que el Oscar honorífico de este año es para Ennio Morricone. Justísimo, teniendo en cuenta que nunca se lo han dado. ¡Ah! Hoy se pone a la venta un disco homenaje a Morricone con diferentes artistas interpretando su música y canciones. No lo he oído, todavía, pero sé que el Boss hace una versión de Hasta que llegó su hora. Very interesting.

14 febrero 2007

Viendo María Antonieta (2006) de Sofia Coppola y Babel (2006) de Alejandro González Iñárritu

María Antonieta. Aguardaba el inicio de mi habitual clase de spinning (aquí la noticia no es que estuviera haciendo spinning, sino lo que viene a continuación) cuando escuché una amena conversación entre unas señoritas al respecto de María Antonieta. La líder del grupo había visto el filme y estaba totalmente decepcionada porque la película era lenta, “pero lenta, lenta”. Supongo que estaría defraudada después de ver el trailer videoclipero, y le aconteció justo lo contrario de lo que me sucedió a mí que, justamente por eso, me temía lo peor.

El filme narra la vida en la corte de la futura reína, y hace especial hincapié en el hastío y el protocolo absurdo que sufría diarimente. María Antonieta vivía practicamente enjaulada, en una cárcel de oro eso sí. Por tanto, el tono que adopta Coppola es el adecuado, ritmos lentos, repeticiones, etc. (a la manera de Kubrick, salvando todas las distancias, en Barry Lyndon). El resultado final es un filme correcto (tampoco ninguna maravilla) en el que apenas si hay canciones poperas ni el ritmo acelarado que proponía ese tramposo trailer que buscaba atraer esas masas semianalfabetas que, ante un plano que dura más allá de tres segundos, se revuelven en los asientos.

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Babel. Este nuevo filme del tándem Iñárritu – Arriaga (que creo haber leído por ahí que será el último, al menos por el momento) demuestra que ambos están en plena forma. El guión del segundo es excelente y la dirección del primero también.

Como en sus filmes anteriores, hay tramas paralelas que se entrelazan entre ellas. En la película queda bastante patente la teoría del efecto mariposa y sus consecuencias globales. Los actores están impecables, a destacar la niñera mexicana o la japonesa del monstruo peludo, creo que ambas nominadas al Oscar (no desesperen, next week haremos la tradicional porra) al igual que Iñárritu (que espero no arrebaté el galardón a mi admirado Scorsese, ¡que ya le toca hombre!, aunque debería haberlo ganado mucho antes).

12 febrero 2007

Viendo Cruzando el puente: Los sonidos de Estambul (2005) de Fatih Akin

Excelente documental el del cineasta alemán de origen turco (del que no he visto todavía Contra la pared, aclamado filme que se hizo famoso, entre otras cosas, porque la actriz principal y premiada en Berlín había hecho porno años atrás, cosas que pasan). Akin recorre las calles de Estambul de la mano del bajista de los vanguardistas Einstürzende Neubauten (del cual Mark Cohen es todo un experto, not me) buscando los distintos grupos y sonidos que conviven en la capital turca.

El gran acierto es lo variopinto de los grupos y la energía del bajista alemán que no duda en ponerse a tocar con ellos a la mínima oportunidad. A través de los grupos vemos su manera de vivir y su relación con el entorno: encontramos desde grupos de rock hasta cánticos tradiconales kurdos y, hay que rendirse a la evidencia, el hip-hop del chico que aparece recitando, a parte de sonar de miedo (estoy tentado a decir que en turco lo hace mejor que en inglés), en nada tiene que envidiar en letras, voz y ritmo a los Public Enemy, por ejemplo. En definitiva, un documental que demuestra que se puede vivir perfectamente sin el mainstream. Si alguien quiere regalarme la banda sonora...

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Y bien amigos, con esto damos por concluida la “Semana del documental”. ¿Apasionante, verdad? Confieso que he estado tentado de dedicarle el mes entero, pero las reglas nos mandan comentar sólo filmes vistos recientemente, y como no tengo mucho tiempo de tirar de DVD (deuvedé para los académicos) se tendrán que conformar con éstos. ¿Les gustó? ¿Alguna sugerencia? ¿Disfrutaron? Seguro que sí.

Leo Z.

08 febrero 2007

Viendo Grizzly Man (2005) de Werner Herzog

Muy interesante la propuesta del aleman: el documental nos narra la vida de un extraño tipo que un día decide pasar la mitad del año conviviendo en Alaska con los osos erigiéndose en su mayor defensor, hasta que, al cabo de unos años, acaba devorado por ellos. Herzog construye el documental a través de las imágenes que el propio protagonista fue grabando a lo largo de sus estancias con los animales, a la vez que, gracias a las grabaciones y a los testimonios de quienes lo conocieron, vemos que su personalidad estaba más próxima a la de un desequilibrado que no a la de alguien en su sano juicio.

Bien, ésta es la síntesis del documental, ahora bien, tras verlo, se acentuó en mí la sospecha que ya tenía por lo poco que, voluntariamente, había decidido saber de él, y es que, creo, vaya estoy casi seguro, que es un falso documental. Algo que en ningún momento se dice. Cierto es que la realidad supera a la ficción, pero en este caso parece que todo esté grabado para montarse tal cual, no parece que ningún plano sea un descarte (incluso cuando nos dicen que así es), siempre está bien encuadrado, se le oye bien, e incluso su aspecto apenas varía, si tenemos en cuenta que pasó diez años conviviendo con ellos y apenas hay referencias a su día a día en la tienda de campaña y a las terribles condiciones climáticas que debió soportar.

En fin, creo que es un ardid magnificamente tramado por Herzog, lo cual, para mí, no desmerece en nada al filme, que es espléndido y que propicia en el espectador una nueva reflexión a la hora de enfrentarnos a las imágenes. Tampoco es nuevo lo de los falsos documentales, género muy en boga ultimamente y que proviene, sobre todo, de F for Fake del gran Orson Welles.

Para los curiosos, como mi querida Mofletes, diré que hice mis investigaciones por Internet y pese a que nadie se pronuncia definitivamente, sí que hay una corriente de opinión que lo califica de falso documental (luego hay inmensidad de páginas de cine, artículos y tal, que no la han visto y reproducen notas de prensa o se copian unos a otros, etc., la información hecha con el culo amigos). En fin, no se lo pierdan y opinen.

05 febrero 2007

Viendo Cravan vs Cravan (2002) y La leyenda del tiempo (2006) de Isaki Lacuesta

Isaki Lacuesta es un joven director surgido de esa interesante cantera que es el Máster de Documentales de la Pompeu Fabra, del cual, probablemente, es su mejor exponente. Cravan vs Cravan fue su ópera prima y La memoria del tiempo su segundo documental.

Cravan vs Cravan: Es el rastreo de la biografía de un personaje fascinante: Arthur Cravan; sobrino de Oscar Wilde, boxeador, poeta surrealista y agitador cultural en el París de los años veinte. Se enfrentó en los treinta en Barcelona al campeón del mundo de los pesos pesados, el cual lo noqueó en el acto (el documental reconstruye y recoge el testimonio de un testigo de la pelea), para acabar desapareciendo, poco después, en el golfo de Mexico sin dejar rastro. Aquí sí, un personaje que tiene un documental interesante, no como en el ejemplo del último día.

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La leyenda del tiempo: Titulado como el mítico álbum y canción de Camarón que revolucionó el mundo del flamenco a finales de los setenta (y que los iniciados como yo, jeje, saben que proviene de unos versos de Así que pasen cinco años de Lorca), narra dos historias paralelas: la de un niño de San Fernando (Cádiz) que deja de cantar tras la muerte de su padre y la de una japonesa que viaja ahí (que es el pueblo natal de Camarón) para cantar como él.

El trabajo de casting previo es acertadísimo y seguimos la vida de estos personajes, todos ellos reales, con ferviente interés. La película sólo padece cuando se nota en exceso que hay alguna escena dramatizada, pero cuando los personajes son totalmente libres, como el hermano del niño protagonista, o la escena del hermano de Camarón enseñándole a cantar a la japo “La tarara”, resultan memorables.

02 febrero 2007

Viendo Un instante en la vida ajena (2003) de José Luis López Linares + El día de la marmota

Bien amigos, dado el alto número de documentales que he visto ultimamente, es justo que los agrupemos todos, así que ésta y las dos actualizaciones siguientes versarán sobre el tema en cuestión en lo que ya se conoce como: "La semana del documental". ¿Apasionante, verdad?

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Un instante en la vida ajena. López Linares, que ha dirigido interesantes documentales como Asaltar los cielos, hace aquí un ejercicio de montaje. Recupera los rollos que durante cincuenta años fue filmando un personaje singular, Madronita Andreu: hija de la alta sociedad catalana que dedicó su vida a viajar y al dolce far niente. Desgraciadamente, más allá de lo anecdótico de la protagonista, las cintas carecen de interés, son grabaciones caseras que no trascienden ese documento y que acaban volviéndose soporíferas.

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Noticia de última hora: Acabo de darme cuenta que hoy es el "Día de la marmota", dado que compromisos anteriores me impiden acercarme a la bella localidad de Punxsutawney (Pennsylvania) para vivir in situ el despertar del bello roedor y ver si contempla su sombra o no, ruego encarecidamente a aquellos que estén pendiente de este evento de alcance mundial que den cumplida información sobre lo que allí acontece, aun a riesgo de permanecer el resto de sus días al lado de Andie MacDowell (dulce tortura).

30 enero 2007

Leyendo Las tribulaciones del estudiante Törless de Robert Musil y Una novelita lumpen de Roberto Bolaño

Esperando que llegue el día en que decida acometer la lectura de El hombre sin atributos (al que el protagonista de Bartleby y compañía calificaba, más o menos, de libro definitivo) entretuve mis días leyendo su más accesible (creo que hay gente que la lee en secundaria) Las tribulaciones del estudiante Torless.

Es una novela cruda, en la que es imposible empatizar con ninguno de los personajes; narra un mundo y una casta en descomposición (los jovenes cadetes austríacos antes de la primera guerra mundial). Cuesta entrar en el libro y en su lenguaje abrupto y seco, pero la calidad literaria de Musil se va abriendo paso con su descarnada objetividad, que acaba revolviéndote con escenas de gran dramatismo y de enorme expresividad (como la humillación final al pobre Basini). Una gran obra.

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Una novelita lumpen es una obra menor en Bolaño. Fue fruto de un encargo que Mondadori hizo a diversos escritores hispanoamericanos para ambientar sus novelas en distintas ciudades y Bolaño escogió Roma. Fue su última novela publicada en vida, y es muy posible, por tanto, que alternara su escritura con la monumental 2666.

A pesar de que no tiene la grandeza de otros de sus libros, si hay motivos y personajes del peculiar territorio Bolaño, como el trasunto ciego del Maciste de los peplums, o la propia protagonista y sus enigmáticos compañeros de piso. En una novelita divertida, pero cuyo título ya hace referencia a las intenciones de Bolaño con respecto a ella dentro de su propia bibliografía (un mero trabajo alimenticio, como cuando, en sus inicios, se presentaba a los concursos literarios provinciales para poder llegar a fin de mes). Recomendable para iniciados en Bolaño, sino disfruten antes de alguna de sus obras mayores.

26 enero 2007

Representado El malo de la película de Albert Pla (a l'Auditori tu!)

Como fieles seguidores que somos, acudimos al nuevo espectáculo de Albert Pla. Éste, a diferencia del excelente Cançons d’amor i de droga (ya citado en estos lares), contiene canciones y textos propios (creo) y abandona, por el momento, la recuperación de autores marginales como Pepe Sales y Fonollosa.

Pla vuelve a contar con su partenaire del espectáculo anterior (esta vez vestida) y se transforma en el abogado de un promotor inmobiliario (los nuevos anticristos) al que acompañamos en un viaje surrealista de camino a cerrar un trato. Los canciones, a veces ininteligibles, se alternan con los pensamientos del abogado y una pantalla que no para de escupir imágenes de todo tipo (impagable Pla con media en la cabeza, camiseta del Barça y reivindicando un atentado). A destacar, por encima del resto, la canción de la colilla que quema todo Estados Unidos. En suma, un espectáculo menor que el Cançons d’amor, pero que termina haciendose corto mientras deseas que no concluya este enloquecido y surrealista viaje.

24 enero 2007

La parte contratante de la primera parte...

Recojo gustoso el guante lanzado por mi estimado Mario, cuyas reglas copio a continuación:

1. Coja el libro que tenga más cerquita.
2. Vaya a la página 123.
3. Váyase ahora a la quinta oración.
4. Copie las siguientes tres oraciones.
5. Publíquelas en su blog junto con el nombre del libro y el autor.
6. Ponga la cadena de tarea a otros tres cristianos.

En mi caso, mi lectura actual remite al germen de los beat: Los subterráneos de Jack Kerouac (libro prestado gustosamente por mi también estimado Mark Cohen). Como todavía no he llegado a la página en cuestión, intentaré no retener demasiado lo que en ella se dice:

"viejo desgraciado, y tienes suerte de haber dado con esa florecilla tan joven (aunque al mismo tiempo cavilando como había estado haciendo ya durante las últimas tres semanas, acerca del modo de deshacerme de Mardou, sin"

Bien, como dispongo de pocos bloggers habituales, creo que es de justicia, don Mario, que aquellos tres reservas de su lista: Beto, Issa y Tessitore (los cuales no tengo el gusto de conocer, todavía) pasen aquí a titulares, vaya para ellos el encargo.

Aún así, como no conozco regla que no merezca ser rota, invito a todos mis fieles lectores a que hagan lo propio, si así lo desean, en los comentarios a este post. Felices lecturas.

22 enero 2007

Viendo El perfume (2006) de Tom Tykwer y Time (2006) de Kim Ki-duk

Leí El perfume en mi tierna adolescencia y sí recuerdo que me encantó, ahora bien, no sé si resistiría una lectura madura, tal vez, simplemente sea eso, una novela para adolescentes. En cualquier caso, tenía interés por ver la adaptación cinematográfica (que lamentablemente no la hizo Kubrick, como siempre deseo Süskind, aunque Tykwer tampoco es mal director).

El filme es entretenido, sin muchas pretensiones, el arranque es excelente, no se hace excesivamente pesada y los actores están correctos, aunque brilla por encima de todos, Dustin Hoffmann, y eso que desde que hizo Rain Man siempre lo veo con la misma cara de bobo (eso mismo me pasa con Charlie Sheen, que haga lo que haga siempre lo veo haciendo el personaje Hot Shots). Lo peor, con diferencia, la orgía final, a pesar de que estaba coregrafiada por La fura dels baus (que dicho sea de paso, de un tiempo a esta parte también han perdido toda la frescura de antaño) y, sobre todo, los ridículos diálogos (ej. “es un ángel”), de auténtica vergüenza ajena, poco importa que en el libro sean así (que no lo recuerdo), puesto que en pantalla no funcionan y el resultado final es patético.

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Excelente, como todos, el último filme de Kim Ki-duk, no es una obra maestra como Hierro 3 o La isla, pero no está nada mal. Aquí abandona un poco su filosofía zen y cobran mayor fuerza los diálogos (probablemente hablan más que en el resto de su filmografía junta).

Aunque al principio puede resultar el filme algo anodino y reiterativo (la isla con las esculturas), la parte final, con las crisis identitarias de los personajes, es esplendida y sobrecogedora, y sólo por eso merece verla.