30 julio 2006

Viendo Cars (2006) de John Lasseter y Tu vida en 65' (2006) de María Ripoll

Bueno, vamos con dos estrenos calentitos, para que no se diga que no estamos al día.

Parece que la factoría Pixar ha perdido un poco el pulso, no digo con ello que Cars, o la anterior Los increibles, no sean películas entretenidas, pero sí son irregulares; en Los increibles había grandes gags y momentos memorables comparados con la soporífera dosis de acción interminable del final (de hecho creo que me dormí).

En Cars pasa algo similar, para mí la más flojita de todas, sólo salvada por algún que otro guiño cinéfilo. ¡Ah!, lo mejor, sin duda, es el corto de los músicos ambulantes que se proyecta antes de la película, una auténtica obra maestra.

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Correcta la película de María Ripoll. Al principio el diálogo resulta forzado (quizá como reducto de su origen teatral), pero luego gana en consistencia. El guión juega con el azar y las casualidades (tema posmoderno por antonomasia, del cual Paul Auster es su máximo gurú) y creo que es del mismo Albert Espinosa, que ya lleva unos cuantos guiones -provinientes de sus originales dramáticos- más que correctos y que habrá que empezar a tomar en consideración.

Una dirección contenida, aunque esté a punto de caer en el videoclip en alguna ocasión, y un buen trabajo interpretativo dotan al filme de un poso de realidad que empatiza con el espectador. Lo peor, sin duda, el final, se busca epatar al público a través de la lágrima fácil, a mi juicio un final mucho más vanal, un punto y seguido, encerraría mucho mejor la búsqueda de ese instante, de esa vida en 65'.

26 julio 2006

Escuchando Akim El Sikameya (30 nits)

No estuvo mal el concierto del artista argelino. Instalado en la fusión y el mestizaje, la actuación navegó entre la música árabe y andalusí. Cantando tanto en francés como en árabe, mezclaba el raí con otras formas musicales más ancestrales, eso sí con una base rítmica moderna: guitarra, bajo, batería, percusión, acompañados sólo por un laúd y un violín como notas exóticas. La propuesta no está tan alejada de la música zíngara de Goran Bregovic, por ejemplo, aunque eso sí, sin los metales que acostumbran a acompañarle, lo que demuestra que, pese a todo, siempre hay algo ancestral que nos une.

A destacar la excepcional voz del propio Akim, el cual se fue creciendo a lo largo del concierto arrastrando en la improvisación a sus propios músicos a los que fue exprimiendo de forma frenética, pero excepcional, para regocijo propio y de los asistentes.

En un momento del concierto Akim apeló a aquella arcadia mitificada que fue el Al-Ándalus de los siglos XIII y XIV, donde convivían las tres culturas monoteísticas: la judía, católica e islámica, como ejemplo de convivencia y tolerancia. Y aunque esto sea falso, es una mentira que deberíamos mantener viva.

24 julio 2006

Leyendo Si esto es un hombre de Primo Levi

Sobrecogedora la obra de Levi, superviviente de Auschwitz y escrita poco después de la liberación de los campos. Creo que nunca antes, sobre todo en las primeras páginas, tuve la tentación de abandonar la lectura. Con la cultura visual que arrastramos es muy difícil no poner imágenes al horror ahí descrito (golpeaban en mi memoria, sobre todo, el espléndido documental de Resnais, otro de los grandes, Nuit et brouillard).

Lo sobrecogedor del libro, contado todo en un estilo frío e impersonal (no hay ninguna implicación psicológica, ya que deshumanizados como estaban, los sentimientos era algo que quedaban a las puertas del campo), es alguna de las realidades que aporta sobre el día a día, a veces alejadas del imaginario que tenemos de los campos de exterminio. Casi no había integrantes de las SS vigilándolos, sino que eran los propios internos quienes por ganar favores accedían a controlar los lagers. Como el trueque y el robo eran condición indispensable para la supervivencia, no podías fiarte de nadie, y finalmente sobrevivieron, en su mayoría, aquellos que mejor supieron adaptarse a las reglas del lager: los más fuertes, los que tuvieron más contactos, los que más robaron; los otros, indefectiblemente, fueron cayendo. Cuenta Levi, en el advenimiento de su segundo invierno en Auschwitz, que nunca pensó que llegaría a vivir otro, primero porque dificilmente pensó que superaría el frío y las adversidades del primero y segundo porque, de hacerlo, desearía estar muerto para no llegar a un segundo.

Recomiendo el libro a todos aquellos que todavía defienden ese monumento a la infamia que es La vida es bella dirigida y protagonizada por el que es, sin duda, el peor actor de la historia del cine (y mira que ha habido malos) y uno de los seres más abyectos; no hay más que ver como vuelve a hacer la misma película, ahora ambientada en Irak, sin ninguno tipo de pudor, pensando solamente en recuperar la taquilla y el favor de los débiles mentales de Hollywood. ¿No es posible, entonces, la sátira? Por supuesto, pero para eso hay que ser grande, y tener un talento y una altura moral de la que el mezquino de Benigni carece, el mismo Chaplin admitió que de haber conocido todos los horrores nazis jamás hubiera rodado El gran dictador.

En suma, dura pero estupenda y muy recomendable la obra del italiano (en un futuro próximo leeremos La tregua, que narra su periplo por Europa tras la liberación y su vuelta a casa). Una lección de historia.

17 julio 2006

Viendo La vida privada de Enrique VIII (1933) de Ernst Lubitsch y Campanadas a Medianoche (1965) de Orson Welles

Buenos queridos, hoy comentamos dos clásicos vistos recientemente de esos que ponen nervioso a más de uno por aquí, jeje.

La vida privada de Enrique VIII es una de las mejores comedias de Lubitsch (desafortunadamente o afortunadamente, según como se mire, todavía hay alguna que otra de su período mudo que he de visionar por primera vez). El filme está construido con un humor inteligente, corrosivo, con reminiscecias de las slapstick mudas, todo al servicio del talento desaforado del gran Charles Laughton (¡ah! y qué películas no hubieramos ganado si La noche del cazador -su único filme como director y para algunos la mejor película de la historia del cine- hubiera funcionado en taquilla; el talento, como siempre, herido por los bolsillos). Dijo en una ocasión Hitchcock, como advertencia: "nunca trabajes con animales, niños o Charles Laughton". Totalmente de acuerdo con las dos primeras claúsulas, y aún estoy seguro que rodar con el orondo inglés debía ser un infierno, pero cuando se trabaja con los grandes hay que pagar tributos.

Se le atribuye a Billy Wilder, alumno aventajado de Lubitsch y que también sufrió a Laughton en su obra maestra Testigo de cargo (para mí es imposible discernir quién fue superior, pese a que hay bandos enfrentados) la frase dicha en su funeral (lo que sí estoy seguro es que por mucho Dios que sea Wilder de Trueba, éste no ha heredado absolutamente nada) de que lo peor no es que hubiera muerto Lubitsch, sino que se acabaran las películas de Lubitsch. Lo que sí parece cierto es que en su despacho siempre figuró un cartel donde rezaba: "¿Cómo lo habría hecho Lubitsch?"

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Campanadas a medianoche es un grandísimo filme, aunque, si hablamos de Welles, prefiero otros (Sed de Mal, que es descomunal, me sigue pareciendo la mejor de todas), aún así, merece ser vista, estudiada y disfrutada una y otra vez. El talento visual y fílmico de Welles hace que éste filme, que fue uno de los que tuvo más libertad para rodar, a pesar de las limitaciones obvias de presupuesto, sea un festín para todos aquellos que nos gusta tanto el cine como su técnica y pensamos una y otra vez por qué esos picados y contrapicados desmesurados en Welles son prodigiosos y en cualquier otro director parecen ridículos. Supongo que la respuesta, igual que en Lubitsch o Wilder, reside en el genio, y eso sigue sin tener explicación.

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Reflexión final sobre Wilder, ya que ha aparecido tanto en estas dos críticas: Es aberrante que no pudiera filmar nada durante los últimos veinte años de su vida porque no hubo ni un solo productor que, por su avanzada edad, quisiera arriesgarse. Y es que, mientras los fenicios sigan en el mundo del cine (igual que hizo Andrés Vicente Gómez arrebatando a Erice El embrujo de Shangai) es casi puro milagro que afloren obras maestras.

12 julio 2006

Escuchando a Joaquín Sabina (Palau Sant Jordi)

Pues sí, se confirman los rumores, Sabina está gordo o más que gordo se le ha puesto cara de pan, dicen los que entienden que ha dejado la mala vida, en fin, eso poco importa, de hecho fue en esa mala vida donde escribió sus mejores canciones (y un artista se debe a su público, claro. El concierto estuvo bien, sonido correcto, llenazo, etc. Abrió con los temas de su último disco, temas que cantaban cuatro (yo soy de la opinión que Sabina, al igual que Serrat, lo que tenía que escribir ya lo escribió), pero cuando se arrancó con los "old songs" todo fue distinto, la pista se convirtión en un karaoke descomunal y nos embargó ese sentimiento de concordia fraternal típico de los conciertos multitudinarios, ¡ay!

Pues eso, Sabina mantuvo el tipo, aunque al principio del concierto pareción flojear un poco, luego nos arrancamos con Pacto entre caballeros, Princesa, La del pirata cojo, Nos sobran los motivos, etc., me faltó la de Con las manos en la masa (hubiera sido lo más un duet con la señora del programa, pero no pudo ser). El mejor momento de la noche fue cuando tras cantar con el público a coro Calle melancolía, se quitó el bombín que había vestido durante todo el concierto y dijo aquello de "Siempre llevo un bombín puesto por si tengo una oportunidad de quitármelo" y eso hizo. Y es que a veces valen más unos versos que todo un libro de sonetos.

10 julio 2006

Viendo Manderlay (2005) de Lars von Trier y La educación de las hadas (2006) de José Luis Cuerda

Hoy dos estrenos, uno reciente y otro no tanto:

Hay pocos cineastas que hoy día naveguen por la vanguardia y que tengan excelente acogida de crítica y público, el mejor entre ellos, sin duda, es Lars von Trier. Manderlay, retoma los personajes que ya pusiera en escena en la excepcional Dogville, pero cambiando a James Caan por Wiliam Dafoe y a Nicole Kidman por Bryce Dallas Howard, el cambio es significativo, porque pese a rallar ambos a gran altura no alcanzan el nivel interpretativo de sus predecesores en el papel.

Manderlay, que mantiene la misma concepción escénica y fílmica que la anterior, hace que nos replanteemos el concepto de libertad cuando los negros de una plantación prefieren el sistema esclavista al democrático. Von Trier realiza un excelente trabajo que, sin embargo, recuerda demasiado al anterior, quizá por eso el polémico director danés ha decidido rodar otras cosas antes de acabar su trilogía sobre Estados Unidos, en cualquier caso, se reinvente de la forma que sea a buen seguro que será interesante.

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No es mal director José Luis Cuerda ahí está La lengua de las mariposas o esa obra maestra que es El bosque animado y el delirio surrealista de Amanece que no es poco, amén de su faceta como productor arriesgando para que un tio con veintinada y apenas un par de cortos, llamado Alejandro Amenábar, rodará Tesis. Digo esto porque me cae simpático y merece todos mis respetos, ahora bien La educación de las hadas es espantosa.

Cuerda pretende crear un universo llamemosle "poético" (denigrando como siempre a la poesía que nada tiene que ver con estas cosas) que se queda en cursi de narices, con unos actores (a excepción de Bebe que está sorprendentemente bien) horribles. El niño está para matarlo, Darín no se cree nada su personaje y hasta parece que le dé vergüenza interpretarlo, y en Irene Jacob no hay un ni un solo destello de aquella gran actriz que deslumbrara junto a Kieslowski. En suma, totalmente prescindible.

27 junio 2006

La porra del Mundial (ya ni a cuartos llegamos...)

Buenos queridos, ya hemos vuelto a palmar. Y esta vez no vale eso de jugamos como nunca y perdimos como siempre, porque no hemos chutado ni una sola vez a puerta. ¿Que los franceses tampoco han hecho nada? De acuerdo, pero nos han ganado, as usual. En fin, el sabio para el asilo y vuelta a empezar. Lo jodido es que yo vuelvo a picar cada año, nos ilusionamos, nos cabreamos y para casa. Como dijo alguien, por una vez me gustaría ser alemán en una Copa del Mundo.

En fin, dejemos las lamentaciones (mira que yo estaba convencido de que ganaríamos y iba hacer la porra con toda mi ilusión, but...) y vayamos a ello. Los cuartos quedan de la siguiente manera:

Alemania
Argentina

Italia
Ucrania

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Inglaterra
Portugal

Brasil
Francia

Para los no habituados a los cuadros (si es que hay alguno), el sistema es el siguiente: los ganadores de los dos primeros partidos se enfrentan entre ellos en semifinales y de ahí sale el finalista. El mismo esquema se repite para los dos partidos de abajo. Se trata de elegir semifinalistas (1 punto cada acierto), finalistas (2 puntos cada acierto) y ganador (3 puntos). Sólo es válido un pronóstico por persona y podemos coincidir, aunque tratemos que no sea así.
¿El premio? Suculento como siempre. En este caso un balón Don Pollo firmado por el propio Zelig. El regalo es tan bueno, que yo mismo lucharé por conseguirlo.

Alea jacta est! Pueden votar hasta el viernes a las 14.00h

Viendo Así es la vida (2000) de Arturo Ripstein y Deuda de sangre (2002) de Clint Eastwood

Arturo Ripstein es junto a González Iñárritu el mejor director mexicano actual, sin embargo sus filmes son totalmente opuestos. El cine vital, urbano, cámara en mano del segundo se opone al tono reflexivo, surrealista y cómico del primero. Así es la vida es una tragedia contemporánea que combina el mito clásico de Medea con la tradición surrealista mexicana donde la muerte es un componente más, en la línea de los Crímenes ejemplares de Max Aub o el cine de Buñuel.

Escrito por Paz Alicia Garciadigego, su guionista habitual, Así es la vida es un filme mediocre, con un tratamiento menos surrealista y fantástico que otros del mismo director, si bien se permite un pequeño guiño brechtiano apareciendo él y su operador reflejados en un espejo. Eso sí, a destacar, y sólo por esto mereció la pena el visionado, el monólogo interior que el protagonista tiene en el club de boxeo, donde decide que su mujer está loca, que ya no la quiere y que irá a por sus hijos, sencillamente es de los mejores que oí nunca, una pieza literaria magnífica.

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Deuda de sangre es un filme flojito en Eastwood. Que nadie se llame a engaño -faltaría más-, me descubro ante Eastwood, uno de los mejores directores norteamericanos vivos, y sin duda, el más grande entre todos los que reinterpretan el cine clásico americano. Ahora bien, éste es un filme mediocre en él, como lo eran aquella en que iba en camión con un mono o el de El cadillac rosa, y es que, aunque nos pese, Eastwood es también humano señores.

No obstante, Deuda de sangre es un thriller correcto, con una trama algo increíble, pero sin necesidad de persecuciones espectaculares, explosiones, o situaciones inverosímiles, tan en boga en todos aquellos que no tienen talento. En fin, se deja ver sin más, y aunque eso es poco para Eastwood, es mucho para tantos otros.

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Y mañana... ¡¡la porra del Mundial!!

21 junio 2006

Viendo El código Da Vinci (2006) de Ron Howard y Bienvenido a casa (2006) de David Trueba

Bueno, pues ya me he visto El código Da Vinci, y para que nos vamos a andar con rodeos, es mala de narices. No tiene ninguna fuerza, Hanks a parte de estar gordísimo y de parecer su padre no varía la cara de palo en todo el filme (pa qué -debe pensar- si vamos a llenar las salas y yo ya he cobrado lo mío), y la Tatou (mal que me pese) no pasa de florero. El resto no merecen ni comentario, supongo que aparecen porque salían en el libro (sólo está algo por encima de la media el albino que hace de monje del Opus). Dicen los pacientes lectores del libro, que el filme es bastante fiel a la novela (¿eso es bueno o malo? Imagino que malo dado que todo el mundo la ha puesto a parir). Tampoco hay un alarde de medios o efectos, no sé dónde coño se ha ido todo ese presupuesto que manejaban y además, carece totalmente de ritmo, un muermo vaya.

En fin, la única reflexión que el filme me produjo es ¿por qué demonios en vez de usar la línea recta para ir entre dos puntos (que encima se tocan) se dan vueltas y vueltas? Esto es, ya no entro en lo inverosímil o no de la trama, sino en el hecho de que los supuestos misterios que se resuelven no son más que un par de acertijos (sonrojantes cuanto menos), para ir a parar a una supuesta tumba que guarda un pueblo entero de la campiña francesa (para mear y no echar gota el argumento de que querían que la Tatou llegara por sus propios medios, etc.), y luego, ¡hala! de vuelta a Notredame; coño, ¡pues para este viaje no hacían falta estas alforjas! (que diría Pumares).

Y yo me pregunto, por mucho que repita el esquema de cualquier bestseller (para quien quiera la fórmula sólo tiene que remontarse unos meses atrás http://zeligmania.blogspot.com/2006/01/leyendo-la-ola-de-morton-rhue.html ) ¿cómo coño se ha tragado todo el mundo esta porquería? En fins...

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Y vamos con David Trueba (el no bizco), que tiene un problema, siempre, o casi siempre, hace el mismo guión y con los mismos personajes, y no sólo eso, sino que encansilla a su señora, porque Ariadna Gil (que no dudo que pueda ser una buena actriz), siempre hace de Ariadna Gil: la misma cara de estreñida, de estar vuelta de todo, sus silencios, etc. Como guionista empezó bien, son excelentes guiones (y buenas y divertidísimas películas) Amo tu cama rica y Los peores años de nuestra vida, pero luego el chico se ha repetido hasta la saciedad, copiando cada vez peor su fórmula, de hecho tanto Ariadna Gil como Pilar López de Ayala interpretan en el filme el mismo tipo de personaje.

Alguien debería explicarle también que no por poner muchos personajes esperpénticos (todos los de la redacción) porque sí, a bocajarro, sin presentación previa y sin haberlos trabajado previamente, la película va a parecer más divertida, todo lo contrario, uno piensa si le toman por tonto cuando le dicen aquí te tienes que reír, o mira que capacidad para inventar personajes raros tengo, etc. En fin, prescindible.

19 junio 2006

Leyendo Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce de Roberto Bolaño & A. G. Porta

"Bolaño abre brechas por las que habrán de circular las nuevas corrientes literarias del próximo milenio"
Enrique Vila-Matas

Qué lastima descubrir un grande entre grandes y ver como desaparece al poco tiempo (desgraciadamente, la profética frase de Vila-Matas, que también podría aplicarse a sí mismo, no me consuela). Eso fue lo que me ocurrió con Roberto Bolaño.

Llegué a él a través de esa insultante obra maestra que es Los detectives salvajes, para algunos la gran novela latinoamericana contemporánea y, sin duda, un nuevo punto de inflexión, como en su momento lo fue Cien años de soledad. No obstante, es imposible que exista un movimiento de seguidores o copiadores de Bolaño (como Isabel Allende, por ejemplo, lo fue de García Márquez), porque Bolaño es un autor isla, con una voz propia e inimitable. Uno lee un verso escrito por Lorca y lo reconoce, porque tiene una voz singular (probablemente, esto es lo más difícil en literatura), eso mismo ocurre con Bolaño, creó su propio territorio novelando su vida a través de su alter ego Arturo Belano.

Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce es su opera prima. Leo en el prólogo de A. Porta que durante mucho tiempo le interrogaron sobre cómo repartieron el trabajo de escritura. La respuesta es evidente, aunque él mismo la aclara, Porta hizo un primer borrador y Bolaño lo retocó de arriba abajo y le confirió su propia voz, y eso, al leerlo, uno lo percibe: el libro suena a Bolaño, participa de su territorio. Aunque Consejos es un buen libro, no llega a las cotas de algunos relatos de Llamádas telefónicas, el genial Sensini, por ejemplo, o de los Detectives.

En fin, espero ansioso que algún día alguien haga esa edición anotada de Los detectives salvajes y radiografíe todo lo que fue el infrarrealismo, estoy seguro que en unos años empezará la avalancha de estudios, documentos, etc. Como penitencia, me he autoimpuesto aparcar, hasta que mi edad cambie de decena, la lectura de su último libro (y para algunos su obra maestra) 2666. Qué mejor manera de luchar contra esa futura depresión que degustando su obra póstuma (hasta que llegue ese día leeré el resto) y, como escribió Machado en su Mairena, qué enorme vacío me quedará después sabiendo que ya no podré volver a leerlo por primera vez.

Leí en algún sitio las declaraciones de uno de los integrantes de los infrarrealistas que decía que cualquiera que se hubiera cruzado con Bolaño era susceptible de ser novelado. Afortunados sean, porque eso mismo les hará inmortales. Larga vida.

12 junio 2006

Leyendo Mil grullas de Yasunari Kawabata y La soledad era esto de Juan José Millás

Hoy Japón vs. España (y ya haré más adelante un post del Mundial, no desesperen, vamos a esperar a que nos eliminen para que los colores no nos cieguen, jeje).

El libro de Kawabata, está bien, cualquier aprendiz de crítico diría que tiene una "exquisita sensibilidad", y es verdad, no obstante, le falta algo de fuerza, por ejemplo, prefiero el Mishima de El rumor del oleaje, por nombrar otro autor nipón coetáneo a él. (El que tenga interés y tiempo que se detenga en la desgarrada biografía de Mishima, con suicidio, como todo japonés que se precie, al estilo samurai.)

Mil grullas es un libro cortito, se lee con rapidez y es útil para adentrarse en una parte del universo tradicional japonés: la ceremonia del té, sus diferentes tipos de cerámica, sus referencias simbólicas, etc., en un contexto actual. Tengo por casa la correspondencia de Kawabata y Mishima, quizá un día detenga un ojo por ahí y podamos completar estas reflexiones.

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Si Millás en el microrrelato es grande, o más concretamente en los "articuentos", género de creación propia -y obsérvese la dificultad de crear un género nuevo-, parece que los textos de largo recorrido le superan. A pesar de que es una novela corta y ganadora del premio Nadal (otro que se resiste a caer en picado, pese a los intentos, entre los últimos galardonados la inefable Etxebarria) para mi gusto es mediocre, desaprovecha subtramas interesantes (el detective contratado por la protagonista para que la siga) y el final se precipita, como si el propio Millás estuviera harto de estirar la trama. Nada, olvidaremos la novela y reeleremos con fruición los Articuentos, mucho más interesantes, y generadores de deliciosos universos paralelos.

08 junio 2006

Viendo Camino a Guantanamo (2006) de Michael Winterbottom

"Tristes guerras si no es amor la empresa"
M. Hernández

La inmediatez, la crónica en tiempo real de unos acontecimientos, es algo extraño en el cine por su propia concepción, en tanto que los tiempos de producción de una película siempre establecen una distancia temporal insalvable. De ahí, la habilidad y la importancia de disparar pronto y de forma certera. Winterbottom lo hace. Camino a Guantánamo narra la odisea real de unos jóvenes ingleses de origen paquistaní acusdos de terroritas, capturados en Afganistán y recluidos en Guantanamo.

Winterbottom es un tipo curioso, rueda prácticamente un filme por año (algo que hacen Woody Allen y pocos más) y siempre cambia de registro con resultados más que notables: desde el western de El perdón (esta no la he visto), la ciencia ficción de Código 46, el musical 24 hours party people, o la polémica, por sus escenas de sexo explícito, Nine songs.

Camino a Guantanamo narrada en tono semidocumental, alterna las declaraciones de los personajes reales con la recreación de los hechos por actores desconocidos. Nuevamente volvemos a ver la insensatez de la guerra afgana, el total desconocimiento de las tropas estadounidenses del terreno ocupado, las torturas, las humillaciones, la arbitrariedad de las detenciones, la indignidad de campo de Guantanamo (hasta hace cuatro días ni siquiera se habían hecho oficiales los nombres de los prisioneros), la estupidez de los interrogatorios (por ejemplo, cuando les preguntan dónde está Bin Laden), la negativa de las tropas americanas a reconocer sus errores, su intento de obtener, por la fuerza, falsas declaraciones incriminatorias, etc.

En fin, otra bofetada más que se lleva el despojo analfabeto de Bush, con su adlátere Blair (Aznar sigue sin existir para el mundo anglosajón, fue un cero a la izquierda tanto aquí como allí), que sigue haciendo méritos para convertirse en uno de los personajes más abyectos de la historia.

05 junio 2006

Leyendo El ruido y la furia de William Faulkner y La confesión de una joven de Marcel Proust

El ruido y la furia, es una novela difícil que hay que tomarse con calma. Estuve a punto de tirar la toalla (entre otras cosas porque la edición que leí, la de Cátedra, es horrorosa), es un libro complejo, que requiere un esfuerzo del lector. Me cuesta entender según que soluciones de puntuación utilizadas por Faulkner, es decir, entiendo su voluntad de intentar transmitir de forma desornedada el pensamiento, sobre todo, de Benji, el hijo deficiente, pero bajo mi punto de vista alterna momentos de gran calidad literaria con otros no tan logrados. En cualquier caso, al acabar la obra deja un regusto interesante, reflexionas sobre sus soluciones narrativas y consideras la lectura muy provechosa, Así que Faulkner tendrá en un futuro próximo nuevas oportunidades. Me acuerdo en este momento de Martin-Santos, hijo bastardo de Faulkner y que en mi opinión, cuanto menos en Tiempo de silencio, es superior a él, pero los cánones literarios, los escriben anglosajones claro, o Harold Bloom, que para el caso es lo mismo.

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La confesión de una joven y otros cuentos de noche y crimen, es una sucesión de relatos cortos, que giran en torno al asesinato, realmente ninguno me ha parecido gran cosa y parecen más bien ejercicios preparatorios de su obra magna En busca del tiempo perdido. Precisamente de esto quería hablar, de un tiempo a esta parte se han hecho dos traducciones nuevas de la obra (de hecho la anterior era la de Pedro Salinas hecha allá por los años 20 o 30). Bueno, de las dos, una ya está acabada y tiene un abundantísimo aparato crítico, esta es la que yo prefiero, dado que la otra está todavía inconclusa, se han publicado sólo algunas partes, y no lleva notas (una auténtica estupidez en mi opinión).

A lo que íbamos, la versión con notas, publicada por Valdemar (una editorial seria y con un fondo muy interesante) y traducida por Mauro Armiño, un auténtico sabio en Proust, está editada en tres tomos que son auténticos misales, esto es, imposible llevarlos contigo, al tren o a la cama, por ejemplo, y para más inri, las notas están al final del texto numeradas por líneas, lo que es absolutamente inoperativo. Cualquier edición crítica debe tener las notas acompañando al texto, hemos de facilitar la lectura al lector, pues cualquiera que tenga las narices de leer a Proust (y yo soy un tío dispuesto a ello), quiere notas, no quiere perderse nada, quiere referentes, porque la obra es una enciclopedia en sí misma, y leerla sin anotaciones es como hacer lo mismo con el Quijote, se puede hacer claro, pero te vas a perder tantas cosas... Lamentablemente está opción de poner las notas al final del texto con una ordenación arbitraria es algo que ultimamente está de moda, normalmente el criterio para hacerlo es tanto estético como de costes. En fin, esto es lo que pasa, cuando los editores no tienen ni puta idea (algo muy habitual) o no leen los libros que publican.

30 mayo 2006

Buenas tardes. Hoy, la parada de los monstruos: Rajoy, Zaplana, Acebes y Martínez Pujalte

Leonard Zelig: Buenas tardes
Público: Buenas tardes

LZ: ¿Cómo están ustedeeeeeeees??
Pu: ¡Bieeeeeeeeeeen!!
(Entra Mariano Rajoy montado en triciclo.)
MR: ¡Hilillos de plasteliiina, hilillos de plasteliiiiina!!
(Sale.)
LZ: Niños, niños, no os asustéis, aquí está para haceros reir Pu-jal-tín.
(Entra Martínez Pujalte haciendo una reverencia al respetable.)
LZ: Pujaltín dinos, ¿qué opinas de las reformas estatutarias?
MP: Yo opino que.... rumbalarumbalarum (Pujaltín da vueltas en círculo con sus enormes zapatos de payaso), que cada artículo de Estatut concluya con un Força Barça y con Oleeé el de Andalucía, rumbalarumbalarum...
Pu: Ja, ja, ja.
(Sale Martínez Pujalte.)
LZ: Y ahora, señoras y señores, con todos ustedes un caso único, ¡el hombre de la cara de polla!
(Entra Caradepolla Zaplana.)
CZ: Yo me metío en el circo pa forrarme.
(Sale. Entra Rajoy con su triciclo.)
MR: ¡Uuuhh, la balcanización de las Españas, uuuhh!!
Un espectador: ¡Modosito!
(Sale Rajoy. Entra Ángel Acebes ladrando vestido de legionario.)
AA: ¡Guau, guau! ¡Dejad que los niños se acerque a miií!
Pu: ¡Uuuuhhh! Fueeera
LZ: Bien amigos, espero hayan disfrutado del espectáculo, para concluir nos despedimos con vuestra canción favorita...
(Entran Rajoy, Acebes, Zaplana y Martínez Pujalte.)
RAZMP: Amo a Jose Maari, pero esperaremos a que se desmiembre Espaaaña...
(El público abandona satisfecho el hemiciclo.)

LZ: Buenas tardes

28 mayo 2006

Viendo Plan oculto (2005) de Spike Lee y Hard Candy (2005) de David Slade

Plan oculto: Hubo en los noventa un cine de "negratas" violento, machista, que al calor del rap, hip-hop y un ritmo frenético reflejaba los problemas sociales de la comunidad afroamericana (yo también uso los eufemismos) inspirado, creo, en el cine pandillero de los ochenta y el cine de gangster, sobre todo, obras contemporáneas como Uno de los nuestros. De ahí salieron buenos directores, Spike Lee, y alguna que otra gran película como Los chicos del barrio de John Singleton, que si no recuerdo mal ha sido el director más joven nominado a un Oscar superando al Wells de Ciudadano Kane (ahora bien, si éste hizo una obra maestra tras otra, Singleton no ha vuelto a levantar cabeza y ha acabado dirigiendo mediocridades). Este tipo de filmes de barrio marginales ha ido degenerando y parece hoy un género estancado, a diferencia de otros países, ahí está la colosal Ciudad de Dios o la surafricana Tsotsi que gano el Oscar (yo no la he visto todavía) y ha tenido buenas críticas.

Spike Lee que ha hecho buenas películas (aunque no lo sigo mucho y tengo filmes de él pendientes de visionado) parece el único superviviente de aquella época. Plan oculto, es un filme correcto, sin pretensiones, bien facturado, pero sin nada más (por ejemplo, la distancia que puede haber entre este filme y Atraco Perfecto de Kubrick se mide en años luz). Sin duda, ha sido un trabajo alimenticio tanto para él como para algunos actores (Jodie Foster está horrible), se deja ver si no hay más remedio, pero también se puede ir a pasear por el campo (si es que alguien todavía pasea por el campo).

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Hard Candy: El Festival de Sitges, que no sé si antaño tuvo una buena selección de filmes, pero que de un tiempo a esta parte, sobre todo, los de la sección oficial, son bastante malos, premió el año pasado a Hard Candy (no sé muy bien con qué premios pero se llevó unos cuantos). El filme rodado con estética de videoclip tiene un buen planteamiento, pero se agota en seguida, le sobran tranquilamente 20 o 30 minutos de repetir la misma escena y el mismo argumento, como si el volver muchas veces sobre lo mismo añadiera más tensión o le hiciera ganar interés.

Bajo una supuesta condena a la pederastia, se crea una trama inverosímil, con muchos puntos oscuros y con ese puntillo fascistoide tan del gusto americano (la sempiterna ley del talión). Hagan la prueba, sustituyan a la adolescente por Schwarzenneger y el filme seguirá siendo el mismo.

25 mayo 2006

Viendo Moolaadé (2004) de Ousmane Sembene

Valiente filme el del director senegalés Ousmane Sembene, que a sus ochenta y tantos años se le considera en los manuales como uno de los fundadores del cine africano. La película muestra con una sencilla, que no simple, puesta en escena, la rebelión que en una aldea senegalesa inicia una mujer que acoge en su casa a unas niñas que han escapado del ritual de la ablación.

A lo largo del filme, vemos algunos de los rasgos más intolerantes del islam; es simbólica la pira que hacen los hombres con todas las radios del pueblo para privar a sus mujeres de todo contacto con el exterior. Sembene enfrenta la protagonista con la sociedad tribal en que vive y con su propio núcleo familiar. Su resistencia tanto a las torturas físicas como psicológicas incitará a la rebelión al resto de mujeres de la aldea. Para ellas pesa como una losa el respeto ancestral a la tradición representada en los hombres y las sacerdotisas, las cuales defienden la ablación como símbolo de purificación. Es sintomático que un mercenario expulsado del ejercito por reclamar sus derechos y el hijo del jefe de la tribu que emigró a París sean las únicas voces críticas.

El siempre polémico Houellebecq escribió hace unos años que hay culturas y religiones más avanzadas que otras (el islam). Sería maniqueo afirmar eso, si por islam entendemos los rasgos más intolerantes de éste (el burka o la ablación), también podríamos decir lo mismo de la iglesia neoconservadora americana, su creacionismo divino y sus innumerables casos de pederastia.

A raíz del escándalo de las viñetas, Zizek, que pasa por ser el filósofo de moda, defendía que hemos de tratar a los fundamentalistas como seres adultos, es decir no podemos caer en exculpaciones y sus actos de barbarie no pueden justificarse nunca, como no debe hacerse con la ablación por mucho mandato divino que lo ordene. Algo que, para mas inri, como dicen las protagonistas del filme, ni siquiera menciona el Corán.

23 mayo 2006

Bajando el nivel, hoy hablamos de el Festival de Eurovisión

Sí amigos, no hay nada mejor para conocer al enemigo que analizar sus costumbres. Así que, después de largos años de indiferencia, volvi a ver, casi por error (me pilló cenando), el Festival de Eurovisión. Si hace unos años me mantuve impertérrito a la fiebre mediática de la ciceroniana Rosa I de España y Olé, este año sí que sucumbí a los influjos catódicos. Lamentablemente he de decir que no será una crónica completa, puesto que sólo vi las 7 u 8 últimas actuaciones musicales y la votación (ayudó también el que este año fuera rapidito el tema, a las twelve ya había acabado todo). Empecé a verlo, más o menos, cuando tocaban los finlandeses, de los que luego hablaremos, que a la postre serían los vencedores, y que fueron mis favoritos en todo momento.

Digámoslo ya, la canción ganadora era malísima, yo pensaba que ese hard-rock satánico estaba enterrado en los 80, pero no, parece que por el norte de Europa, ahí están también los Turbonegro, perviven esos grupos bizarros. Y ese fue el gran acierto, para ganar en Eurovisión hay que ir así, con grupos frikies de narices (por si alguien no los vio iban todos con máscaras monstruosas de saldo, crucifijos y demás parafernalia), que son los únicos que no se toman en serio estas cosas, igual que los televidentes claro; como también Letonia o Lituania (alguien debería plantearles a uno de los dos países cambiarse el nombre, no hay manera de distinguirlos) con una especie de Leo Bassi dando saltos durante la actuación y berreando que ellos eran los campeones de Eurovisión (así rezaba la letra) y no con baladas ñoñas como los franceses o con un grupo gospel israelí (sic.) [Ojo, y a estos dos sólo los vi en el resumen final de un par de segundos que hicieron de todas las canciones, mayor rigor en mis comentarios imposible].

Por el lado español, qué esperabamos, no quedamos [y digo quedamos por cortesía, yo iba con Finlandia o Lituania/Letonia] los últimos pero casi, no está mal teniendo en cuenta que la suma de las cuatro ketchuperas y un canuto (de los de hacer la o) da como resultado una semicircunferencia. Impagable los comentarios de la narradora que no tenía ni idea de inglés y no se enteraba de nada (si no lo era, parecía la misma voz que retransmite el patinaje artístico y se derrama cada vez que algún efebo ruso hace una pirueta), sólo pillaba como todos cuando decían lo típico de los "ten points". Al principio se cogía unos cabreos tremendos y se le notaba que le jodía un huevo que los finlandeses fueran sumando puntos, luego se apuntó a la teoría de los países vecinos y la inmigración para justificar los votos (de sobra conocida es la inmensa inmigración finlandesa), y al final cuando se le acabaron las excusas acepto resignada el triunfo diciendo que eran chicos muy majos, etcétera.

Como colofón, decir que a España sólo le votó Andorra (es decir, los mismos españoles, jovencitos la mayoria, que les pilló el Festival chapoteando en Caldea y echando un kiki) y Albania (a éstos les pillaría de visita en algún chalé y aprovecharon para votar). En fin, yo hubiera envíado al Koala con su Opá, y como parece que este año se ha destapado el tarro de las esencias, la edición del año que viene promete con lo más granado del bizarre europeo. Yo ya estoy impaciente, o no ¿y ustedes?

22 mayo 2006

Viendo Caché (2005) de Michael Haneke

Interesante filme el del director austríaco: una pareja recibe unas cintas de video anónimas donde se les ve a ellos en situaciones cotidianas. Con esta premisa, Haneke construye un discurso sobre la culpabilidad del mundo occidental. Como él mismo declara, el bombardeo diario de imágenes violentas del tercer mundo en los países ricos, que disfrutan de paz, avivan nuestra mala conciencia. El director se centra en un episodio de la infancia del protagonista Daniel Auteuil, que está absolutamente espléndido, por contra la Binoche, una grandísima actriz (en Azul, por ejemplo, de mi idolatrado Kieslowski, se salía), no me acaba de convencer. Haneke construye el discurso de culpabilidad mediante este episodio infantil que relaciona a su vez con el drama de la independencia argelina. Ni que decir tiene que los recientes disturbios de los barrios marginales franceses, en su mayoría descendientes de inmigrantes, es una de las consecuencias de esta mal llevada globalización. Auteuil escapa de esa culpabilidad tomando pastillas para domir, pero eso no impide que el problema siga latente.

Como es habitual en él, el director austríaco construye un ambiente opresivo con escenas impactantes: el suicidio del argelino, que se intuía en los dibujos anónimos ¿no serían obra del mismo Auteuil, es decir de su propia conciencia? Asimismo, como buen filme francés que se precie, hay también una crítica feroz a la pequeña burguesía y a las relaciones de pareja. Al final del filme, la pregunta inicial se diluye, poco importa quién envía las cintas, ¿tal vez el propio Haneke? pues ellas no son nada más que el resultado de esa mala conciencia que persigue a Auteuil y que debería perseguir a toda la sociedad que permanece impasible, si no alienta, los desmanes que suceden lejos de los países occidentales.

18 mayo 2006

Representando Hamelin de Juan Mayorga (Teatre Romea)

Es arriesgado aventurar qué autores resistirán el paso del tiempo y cuáles pese a éxitos espectaculares y estar en boca de todo el mundo apenas si dentro de unos años serán un vago recuerdo. Juan Mayorga, sin duda el dramaturgo más brillante de su generación, pertenece al primer grupo. Es un autor versátil capaz de moverse con comodidad y soltura por diferentes registros, desde la sátira de Alejandro y Ana, al drama psicológico de El jardín quemado pasando por la invención formal y la metaliteratura de Hamelin.

De un tiempo a esta parte, Mayorga, heredero natural de Sanchis Sinisterra, ha puesto su calidad dramática al servicio de la compañía Animalario. Compuesta por actores sobradamente conocidos tanto por sus papeles cinematográficos como por los televisivos, es de aplaudir que no se hayan adocenado y sigan trabajando en la misma senda alternativa y reivindicativa de sus inicios. Si Mayorga tendrá su justa mención en los futuros manuales de literatura, no me cabe duda de que Animalario la tendrá en la historia teatral de este nuevo milenio.

¿Y Hamelin? Buen texto, buenos actores, buena solución escénica, buena representación... poco más que añadir. Cuando Godard presentó su primera película A bout de souffle, alguien dijo (aquí me la juego, quizá fue Andre Bazin) "persigan a ese hombre". Era una advertencia en el sentido positivo del término; ese hombre era peligroso porque estaba explorando caminos por los que nadie había ido (tiene narices que Godard, que debe rondar ya los ochenta, siga al otro lado del espejo mientras la mayoría continua dándose cabezazos contra él; pero eso es otra historia). Esa afirmación, si bien es excesiva en Mayorga -todavía le queda mucho por recorrer- no invalida su sentido y nos insta a seguir alerta.

15 mayo 2006

Escuchando Bruce Springsteen en el Palau Olímpic de Badalona

Sí amigos el doctor Zelig era uno de los afortunados que asistió al concierto del pasado domingo. Confieso que en un principio compré el CD sin saber muy bien a qué atenerme, esperaba un disco mucho más intimista al estilo de The ghost of Tom Joad. Para nada, tras dos segundos de escucha sabía que me encantaría. El disco es sencillamente magnífico, Springsteen te coloca en medio de una dixieland e instintivamente uno se levanta a dar palmas como un loco. Contiene pinceladas de jazz, country, folk, gospel, música protesta, tradicionales irlandesas, etc., y los temas van desde canciones reivindicativas de los estibadores negros de Nueva Orleans en el s.XIX "Pay me my money down" a himnos country que glorifican a Jesse James como el Robin Hood americano.

El concierto, de casi tres horas, del amigo americano fue espectacular. Mandolinas, ukeleles, guitarras, violines, trompetas, trombones, tubas..., otros instrumentos inverosímiles hechos con llaves o tocados con cuchara, etc. Dice Springsteen, en el DVD que acompaña al disco, que eran instrumentos errantes, los músicos viajaban de pueblo en pueblo con ellos (bueno igual con la tuba no, pero qué importa). Ese ha sido el planteamiento de la gira, un escenario pequeño, sin adornos, y voces desgarradas y un ritmo endiablado al más puro estilo de las big bands del sur estadounidense. ¡Ah, queridos!, para qué seguir, inenarrable... Si grande fue el primer concierto que hizo en el Sant Jordi con la gira del The Rising, éste en un registro totalmente distinto también lo ha sido, y sin utilizar ni un solo hit de su repertorio, algo que muy pocos músicos pueden permitirse. Es una lástima que haya tanto analfabeto musical que siga pensando que "Born in the USA", por ejemplo, es una canción fascista o que Springsteen encarna toda esa bobería conservadora americana que esta asolando el país y que es el opuesto de lo que él representa. Pero no seré yo quien convierta infieles.

Como siempre, hubo una nota negativa, y es que el tío Zelig no va a cualquier sitio y sus entradas, obviamente, estaban en la zona VIP, lo que comporta, a la par que una visión privilegiada del escenario, tener al memo sin personalidad del Fuentes a mi lado, de hecho lo tuve berreándome en la oreja todo el concierto. El cabrón se sabía todas las letras del disco y no perdonó una. Pero a cada cerdo... en un momento del concierto Springsteen lanzó un speech en inglés que debía ser divertido, pues cuatro o cinco personajillos del público rieron a mandíbula batiente, demostrando que habían pillado el chiste, Fuentes entre ellos claro. Su compañera le preguntó qué había dicho, y éste, atrapado entre la espado y la pared y tras unos segundos meditando, le respondió un lapidario "No ho sé".

We shall overcome [Venceremos]. Vuelve en otoño queridos, yo de ustedes no me lo perdería.