Bueno, pues ya me he visto, debo ser de los pocos que quedaban, El métode Grönholm, que pasa por ser la nueva obra maestra del teatro catalán. La verdad, a mí me pareció una obra divertida y entretenida, donde el cásting es fundamental, y en este sentido los actores están espléndidos Boixaderas, sobre todo, e incluso, sorpresa para mí, Lluis Soler, que siempre me había parecido bastante malo, borda el personaje. Eso me recuerda a algo que le oí decir al propio Boixaderas en alguna ocasión: el entrevistador (que tenía las luces justitas y se ajustaba a su guión) intentaba que comparara sus trabajos en televisión y teatro sin parar de halagarle, y Boixaderas, que no es tonto, le dejó claro que para nada su interpretación era igual, hizo un símil con la comida, no era lo mismo ir a comer a un restaurante cinco estrellas (el teatro, con tiempo, ensayos, etc.) que a un McDonalds (la televisión, todo prisas) pese a que el pobre entrevistador trataba de alabar la calidad de las series de sobremesa de TV3 (cuyo rango está entre vomitiva y diarreizante) y absolutamente alimenticias (ahí nada discuto) para todos los que intervienen en ellas.
La trama, volviendo a El métode, está bien construida, aunque el final me parece tramposo, el exceso de vueltas de tuerca hace que decaíga, el abandono de la sátira por el castigo y el drama no era necesario, mantenerla hasta el final, a mi juicio, es más corrosivo (por ejemplo, La torna de els Joglars) que navegar sin seguridad entre géneros. Como también me vi en su momento la película apostillaré que es cierto que en poco se parecen salvo en el punto de partida, pero sufre también del mismo problema de vueltas de tuercas que su homólogo teatral.
11 abril 2006
Representado El métode Grönholm de Jordi Galceran (Teatre Poliorama)
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05 abril 2006
Viendo La estanquera de Vallecas (1987) de Eloy de la Iglesia
Hay un tipo de cine de género, en su momento menospreciado por la crítica, que visto hoy sigue resultando interesante, más si cabe como documento sociológico de una época, me refiero al cine "quinqui", cuyos gurús fueron Jose Antonio de la Loma y Eloy de la Iglesia, con aportaciones de otros directores interesantes como Saura y su Deprisa, deprisa.
La estanquera de Vallecas es un estupendo filme. Un simple atraco sin disparos, explosiones, persecuciones, etc. contiene mucha más acción y destila más emoción y adrenalina que la mayoría de los thrillers neofascistas estadounidenses. Pese a que en ciertos momentos se hace evidente el original dramático en que estaba basado, sale airoso tanto por las interpretaciones de los secudarios, impagable como siempre Antonio Gamero, como por los cuatro protagonistas: una jovencísima Verdú, el rebelde Manzano, Emma Penella y uno de los actores más grandes que ha dado este país, José Luis Gómez. Los subrayados reiterados en algunos momentos de la trama, -evidentes para un espectador medio, pero no tanto para el público al que iba dirigido la película, los jovenes del extrarradio-, le oí defender en una entrevista al propio De la Iglesia, son su punto débil.
El pico, El diputado, Perros callejeros, entre otros, fueron filmes valientes, que trataban temas tabúes en la época (algunos todavía lo son hoy y lo hicieron de forma más atrevida y cruda que ahora) como la homosexualidad, el terrorismo, la pederastia, la drogadicción, los yonquis... a la vez que hacían crítica social y reventaban las taquillas. Fue un género efímero, que debería empezar a figurar en las antologías, y que murio muy deprisa (como profetizaba el título de Saura) a la par que sus protagonistas perdían la vida, apenas si debe quedar algún superviviente de aquellos años, en su mayoría jovenes marginales de las grandes urbes que reinterpretaban sus propias vidas, y que contaba con sus propias estrellas (más de una vez he oído decir que José Luis Manzano es el James Dean español, apreciación que comparto) y con un ritmo y una frescura que ya quisieran para sí la mayoría de directores actuales. Como leí alguna vez por ahí, cuán diferente hubiera sido el cine contemporáneo si Tarantino hubiera descubierto estos filmes.
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03 abril 2006
Spanish bombs 1 (de Jean Rouch a la huelga de Cercanías)
Nueva sección miscelánea (homenaje a The Clash, of course), de periocidad variable (cuando me apetezca más o menos) y de lectura gratuita:
. Leo en ADN, el tebeo diario que edita el Grupo Planeta que cuenta con plumas tan destacadas (apreciese la sutil ironía) como Lucia Echeverría o con la que es, sin duda, la peor tira cómica "Soulteros" de la historia de la prensa española, una sección, creo que sólo va los viernes, títulada "Zelig" (¡ains!), cuya gracia es mostrar distintas caras de personajes famosos; la semana pasada fue Sharon Stone y ésta Marisol Yagüe (alcaldesa y cupletista en una) la homenajeada. ¡Ay! amigo Zelig, cuantos desmanes se cometen en tu nombre.
. Me he visto dos películas relacionadas con Jean Rouch, el etnógrafo y documentalista francés, para no alargarme lo resolveré al estilo Pumares: Les maîtres fous (1954), del propio Rouch = mala; Mosso Mosso (1998) de Jean-André Fieschi = absolutamente lamentable.
La primera muestra la ceremonia ritual de unos trabajadores, inmigrantes nigerianos en Ghana, que hacen un alto en su vida diaria para llevarla a cabo. Tal vez en su momento fuera impactante y abriera nuevas vías (como dicen los cánones cinematográficos), yo lo dudo bastante, Flaherty sin ir más lejos 30 años antes ya había hecho cosas mucho más interesantes y, posteriormente, se han hecho obras mucho mejores. No obstante, salvaré a Rouch, porque es muy poco lo que he visto de él, en relación a su extensa obra, y porque, a long time ago, vi Chronique d'un été documental interesantísimo que inicia el denominado "cinema verite" preguntando a los parisinos si son felices y cuya calidad está fuera de toda duda.
Mosso Mosso es, en cambio, un filme que sigue a Rouch mientras rueda un documental ficticio; pero es tan malo y tan poco interesante que no desgastaré ni una sola tecla más comentándolo.
. Parece que ya se ha acabado la huelga de maquinistas que afectaba al transporte de Cercanías. Defiendo, obviamente, el derecho a la huelga, faltaría más, no hay nada que toque más las narices a los empresarios que se pare la producción. Ahora bien, no voy a entrar en lo deficiente que es y que ha sido este servicio, con huelga y sin ella, sino en la actitud acobardada y rastrera de éstos (en este caso los maquinistas) y de todos los que antes que ellos han hecho algún tipo de huelga en el transporte público.
Me explico; en vez de levantar las barreras, regalar abonos, dejar que la gente entre gratis o suprimir los controles para validar los billetes como medida de presión, es decir, atacando el bolsillo del empresario que es donde duele (la pobrecita Renfe en este caso), y solidarizándose con el pobre trabajador que es, al fin y al cabo, el agente afectado por sus reivindicaciones, no sólo no lo hacen, sino que despues del servicio deficiente, de no informar por megafonía, sea para informar de los retrasos sea para manifestar sus demandas, son incapaces de morder la manita de su amo y de no cancelar, por lo que pudiera pasar, ninguno de estos controles, pese a que no cumplen con lo que les exige el precio del billete. Es decir, prefieren joder al proletariado (en teoría su igual) que no al empresario (que ingresa lo mismo, si acaso con una ínfima presión mediática) ¿alguien me puede decir dónde está la huelga y cuál es la medida de presión? A esto, en mi pueblo, se le llama ser un mierda.
Leo Zelig, from la resistance.
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29 marzo 2006
Viendo Syriana (2005) de Stephen Gaghan
Valiente filme el del director norteamericano que denuncia sin tapujos las enormes redes de corrupción que alrededor de la industría petrolera gobiernan el mundo (contaba José Sacristán a Federico Luppi en medio de la Patagonia en Un lugar en el mundo , que el culo del ídem lo deciden las multinacionales, ¡sasto!). Gaghan no deja títere con cabeza y extiende su crítica a todos los procesos que corren paralelos al trayecto del oro negro, desde Arabia Saudí hasta Estados Unidos, pasando por el terrorismo islamista y la sempiterna amenaza económica china. Matt Damon le dice al hijo del jeque en el filme que hace cien años su pueblo vivía en haimas en medio del desierto matándose unos a otros y que es exactamente como estarán dentro de otros tantos tras haber dilapilado toda la fortuna que ha generado el petroleo, that it's posible.
Gaghan opta por un tono gélido, predomina el blanco a lo largo del filme, pero este tono se le vuelve en contra, la película se antoja distante, no hay ninguna implicación emocional por parte del espectador (quizá nos hayamos acostumbrado ya a todo esto), y la redención y el martirio de Clooney al final del filme (todo el mundo ha de pagar por sus pecados) nos recuerda que siempre hay un productor que vela por la moralina y los valores cristianos. Pese a todo, un trabajo correcto que muestra las corruptelas políticas, la guerra sucia de los gobiernos y la dependencia del mundo (Occidental claro) con el petroleo, como se dice a lo largo del metraje "mientras los coches no funcionen con agua y reíne el caos en Oriente Medio no tenemos de qué preocuparnos". Y el mundo marcha.
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26 marzo 2006
Viendo La pesadilla de Darwin (2004) de Hubert Sauper
Desgarrador trabajo el documental de Hubert Sauper. La pesadilla de Darwin nos muestra la cara más oculta y deleznable del capitalismo (del imperialismo cabría decir). La introducción de un pez, la perca del Nilo, en las aguas del lago Victoria, ha acabado con la fauna autóctona de la zona y ha generado a su alrededor (dado que es un exquisito manjar en Occidente) todo un entramado de corrupción y miseria humana: la prostitución, el tráfico de armas, el sida, la intransigencia de la Iglesia en el uso de anticonceptivos, la misería, el hambre (los nativos no sólo tienen prohibido cazar furtivamente el pescado que enriquece a los países europeos, sino que no pueden pagarlo y han de conformarse con las raspas y los deshechos para alimentarse), la corrupción polítca (europea y africana), etc., ofrecen un mosaíco cruel de la realidad social de Tanzania (y de tantos otros países africanos).
El documental recoge el tono feísta y explícito de los salvajes documentales italianos de los 60 y 70 como Mondo cane, pero lo que era morbo en aquellos aquí se transforma en un discurso integrado, sería amoral embellecer una realidad y un mundo que no lo es. La globalización nos trae escenas paralelas a aquel terrible documental que mostraba los niños mendigos que vivían en las estaciones de tren de Moscú, igual que aquellos escapaban de los abusos y el hambre esnifando cola, aquí los niños de Tanzania queman los deshechos de plástico que genera la industría de la perca para producir su propia droga. Para el recuerdo, la lucha, como auténticas fieras, de niños de apenas 6 o 7 años arrebatándose las sobras unos a otros y la de aquellos otros, tullidos y minusvalidos, cuyo futuro no existe.
En un momento del filme un nativo nos dice que él, al igual que mucha gente, está deseando que llegue la guerra, porque a las tropas sí que se las alimenta. Al fin, uno entiendo que haya gente que prefiera morir en el intento de cruzar el estrecho que permanecer muerto en vida en sus países de origen. Recuerdo que durante años hubo una pintada en la biblioteca de letras de mi facultad (para otro día podríamos hablar del desastre en que han caído las letras y humanidades en este país) que rezaba (y el hecho de que nadie la borrara también es sintomático) "O repartim la riquesa o repartim el patiment". El derecho a queja, por tanto, queda abolido.
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19 marzo 2006
Viendo A las cinco de la tarde (2003) de Samira Makhmalbaf
¿Puede una mujer llegar a ser la presidente de Afganistán? Esta pregunta, casi utópica, es el pilar sobre el que la joven directora iraní construye su película. Una muchacha afgana, tras la invasión americana y la caída del régimen talibán, sueña con convertirse en presidenta de su país. Pero se ha de enfrentar, obviamente, tanto a la sociedad como a su padre, un anciano fundamentalista que añora el antiguo régimen y que está decidido a abandonar Kabul, donde se están perdiendo los valores, para ir a Kandahar.
Bajo esta sencilla premisa vemos la devastación total a la que ha sido sometido el país, reducido a menos que ruinas, a escombros, un auténtico erial donde la gente subsiste en la más absoluta pobreza (las imágenes de la devastación nos recuerdan a Alemania año cero, la obra maestra de Rossellini rodada en Alemania tras el fin de la segunda guerra mundial). La muerte está presente a lo largo de todo el filme, de ahí el título, que hace referencia a los versos de Lorca en su elegía Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, y que se repiten a lo largo de todo el metraje. La película está cargada de símbolos, las zapatillas negras que muda la protagonista en sus zapatos blancos de tacón cuando escapa de sus oraciones diarias y acude clandestinamente a la escuela; de escenas terribles, el atentado a la salida de la escuela femenina; y uno de los momentos cinematográficos más emotivos que recuerdo haber visto en los últimos años, cuando en el éxodo, tras abandonar la ciudad el padre (que también se siente incomprendido, pues sólo dialoga con su escuálido caballo) la hija y la nuera de éste con un bebe moribundo, quema la carreta, su única posesión, con la voluntad de calentar al bebé y salvarle la vida.
Un filme correcto, cuya utópica pregunta no hace falta trasladarla a países remotos, aquí mismo cuesta también imaginarla. Las lamentables declaraciones de Zaplana (¿existe hoy día un ser más despreciable en la política española?) a María Teresa Fernández de la Vega (probablemente la persona más eficaz del ejecutivo de Zapatero), demuestra que el machismo, los tópicos y la discriminación están también aquí, donde nos creemos los garantes de las libertad y miramos con condescendencia.
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14 marzo 2006
Viendo Capote (2005) de Bennet Miller
Capote es un film correcto, sin más (hala, ya está la crítica hecha). La película se centra en los años en que el autor escribió A sangre fría, no sería por tanto un biopic (horrible palabra) o biografía al uso, pues se centra en un momento concreto de su vida y nos da una visión fragmentada, aunque con lo que se muestra sí podemos hacernos una idea de la complejidad real del personaje.
Philip Seymour Hoffman está espléndido, ahora bien tampoco es una interpretación tan absolutamente arrebatadora como para que le dieran el Oscar sin discusión posible; sin desmerecerlo, no me parece que esté por encima de otras interpretaciones de este año. Los actores secundarios también brillan con luz propia y salvan a la película de un tono gélido, que aunque buscado, no acabó de convencerme del todo. Para septiembre quedan algunas aportaciones narrativas poco trabajadas que en nada ayudan a la trama, por ejemplo, el personaje del amante de Capote, si bien puede ser biográficamente riguroso, nada aporta al filme, parece metido con calzador en honor a la veracidad histórica, pero sin quedar integrada su presencia en el guión, no es más que un paréntesis.
¡Ah! conocida es mi aversión al doblaje, no obstante este filme sí lo vi doblado (economía de supervivencia), en una palabra, absolutamente espantoso (bueno me han salido dos) el doblaje de Seymour Hoffman, estoy seguro que el doblador quiso copiar el tenue tono de voz original, pero no es creíble en ningún momento (nene, mirate las labiales, ¡por lo menos que coincidan!). Recuerdo haber visto en V.O. a Capote en Un cadaver a los postres (película a recuperar, inenarrable, entre otros, el mayordomo llamado Benson Señora, los que la hayan visto esbozarán automáticamente una sonrisa), pero no que tuviera una voz tan aflautada, quizá ahí interpretaba. Lo dicho, si hay que elegir me quedo con esta última o con la recreación que de la novela hizo en los 60 Richard Brooks.
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10 marzo 2006
Escuchando Javier Álvarez en Luz de Gas
Tras el éxito arrollador de su primer disco, too young to fast que escribiría cualquier gacetillero, Javier Álvarez atravesó una crisis personal; de la noche a la mañana pasó de ser un desconocido a ser radiado a todas horas en las infectas radiofórmulas que él mismo detesta y que hoy le ignoran. Desde entonces hasta hoy, ha ido configurando una carrera personal, un auténtico outsider del pop. Esa voluntad de ir a su aire hizo que tras un primer álbum de carácter generacional, con letras perfectamente identificables en alguien de 20 años, no cayera en la tentación y no se dejara manipular y acabara convirtiéndose en una caricatura de sí mismo con cadenas y pantalones militares como Alejando "Miami" Sanz.
El concierto del pasado fin de semana fue espectacular. Álvarez pasó de lo naif en algunas canciones a brutales riffs de guitarra. El set se compuso mayoritariamente de canciones de sus últimos discos. Tocó todos los palos del pop e hizo versiones tanto de sus propios temas, reinterpretando sus primeras canciones, como de otros: espectaculares las que hizo de Billy Jean de Michael Jackson, Daddy Cool de Boney M o Por qué te vas de Jeannete que acabó convertida en un tema punk. La sala acabó entregada y ya sin la banda, que había recogido filas, tuvo que salir a hacer un último bis
A mi juicio, Javier Álvarez hoy día es el cantautor más interesante de su generación (con la excepción de Albert Pla, corran si todavía lo encuentran a ver su demoledor espectáculo Cançons d'amor i droga). Tiene canciones mejores que otras, pero hay algo que le coloca por encima de los demás, tiene un espíritu inquieto y un sello personal propio, está despreocupado totalmente del mainstream y allí donde muchos no se aventuran no tiene tabúes a la hora de hacer versiones o pasar de lo ñoño a lo comprometido sin perder un ápice de calidad (hablo siempre de cantautores que navegan por la senda pop, no de aquellos que ya escogieron como opción personal caminos mucho más turtosos y marginales, de éstos, reiteró, Pla, sigue estando por encima de los demás). Me preguntaban el otro día como podía ser fan acérrimo de los Pixies e ir a ver a Javier Álvarez. Seguimos caminando.
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07 marzo 2006
Representado La dona d'abans de Roland Schimmelpfennig (Sala Becket)
Correcto montaje el presentado en la Sala Beckett (primera de la muestra de tres obras que le dedica la sala) del germano de apellido impronunciable (como buen bávaro) Roland Schimmelpfennig, autor desconocido hasta hoy para mí, pero que parece es uno de los talentos más prometedores de las tablas europeas.
La dona d'abans se narra con una puesta en escena sobria, el decorado está compuesto integramente por tres puertas y repleto de cajas de cartón que van alterando su posición y construyendo diversos ambientes y espacios. La trama es muy sencilla y atractiva, una mujer aparece tras veinte años en casa de su antiguo compañero para reclamarle el juramento de amor eterno que le hizo. El hombre, que ni siquiera la reconoce, y su familia habrán de enfrentarse a esta extraña visita. El acierto principal del montaje, y la base sobre la que se construye, es la alteración constante del tiempo narrativo, las escenas se nos presentan fragmentadas y se van reconstruyendo o cargando de sentido a traves de los numerosos flash-backs y flash-forwards que configuran la acción. Los actores están correctos y resultan creibles en su tránsito de la comedia al drama.
Sin embargo, sería falso decir que la obra inspira a la reflexión en el espectador sobre conceptos tales como el paso del tiempo o la fugacidad del amor, pese a que los temas sí están en el montaje, estos no golpean al espectador, que adopta simplemente el papel de receptor de lo que allí se propone. Es, pues, un montaje sencillo que entretiene sin mayores pretensiones.
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06 marzo 2006
Viendo Secretos de un matrimonio (1973) y Saraband (2003) de Ingmar Bergman
Concebida originalmente como una serie de televisión, de la que después hizo un montaje que fue el que se estrenó comercialmente, Secretos de un matrimonio es un desgarrador retrato de las relaciones de pareja y de sus infedilidades, mentiras, miedos, ausencias, necesidades, etc. El genio de Bergman aparece tras un escenario minimalista donde los dos protagonistas (sólo aparece otra pareja al inicio del filme) llevan el peso y la responsabilidad de la acción. En un decorado desnudo y sin más artificio que sus propios cuerpos: Liv Ullman y Erland Josephson, dos grandísimos actores habituales de la filmografía de Bergman (ella incluso fue su pareja durante años), se baten en un desgarrador duelo actoral de miradas, diálogos, silencios... Lo absolutamente asombroso del filme de Bergman (y aterrador si uno lo piensa), es que nos encontramos con situaciones propias que frase por frase son las mismas que las que se representan en el filme.
Treinta años más tarde Bergman, a modo de despedida, volvió a juntar a ambos actores para Saraband. Si bien la primera es una obra maestra, que demuestra que con talento las barreras entre cine y televisión (es decir, el canal donde se trasmite la historia) pueden difuminarse, la segunda es un correcto filme. Realmente la obra no es una continuación del filme anterior, los personajes se reencuentran tras treinta años sin verse, pero el foco se centra más en la relación entre el hijo y la nieta del protagonista, que no es sino una excusa argumental que usa Bergman para hablar sobre la muerte, tan presente en su obra (no hay más que pensar en la célebre partida de ajedrez de El séptimo sello) y el paso del tiempo.
En resumen, Saraband es el testamento fílmico de Bergman (hasta que haga la siguiente, porque ya lleva unos cuantos) que retoma la pareja protagonista de Secretos de un matrimonio, que esta sí es una obra maestra que debería ser obligatoria por lo menos antes de pasar por la vicaría.
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28 febrero 2006
Post de fantasía 3: La quiniela de los Oscar
Bueno queridos como la gala de los Oscar se acerca creo que ha llegado el momento de abrir la veda de las votaciones. A pesar de que no he visto todavía ni En la cuerda floja ni Capote, creo que me pertoca a mí romper el hielo (encontraréis mis votaciones en los comentarios).
Las reglas son muy sencillas, sólo se podrá votar una vez. Hay ocho categorías (he añadido la de mejor música que no es que me entusiasme especialmente, pero ya que compite el señor Iglesias habrá que apoyarle), así será difícil que coincidamos aunque podría darse el caso, no hay restricciones.
Tema premios; después de mucho sopesar el comite de sabios (aka Leonard Zelig) ha decidido que qué mejor premio que una inolvidable velada con vuestro adorado Zelig, ¿verdad? Bien pues hete aquí, el ganador será invitado a cenar en el día y lugar que se convenga (puede ser que hasta se le regale un libro y se le invite al cine. Llamamiento: si alguien quiere donar algo al lote puede hacerlo). Pero, ¡ojo! dado que yo también compito, si resulto vencedor yo eligiré quién me convida, ¿estamos? Obviamente también se puede votar de forma anónima y altruista (pienso en los lectores silenciosos de esta página) y no reclamar el premio y sentir su ego satisfecho simplemente con ver que sus dotes prófeticas son superiores al resto. Por tanto, ¡valor y al toro! (que rezaba uno de los mejores cómics de Ibáñez).
Mejor película:
. Brokeback Mountain
. Capote.
. Crash
. Buenas noches, y buena suerte
. Munich
Mejor director:
. George Clooney por Buenas noches, y buena suerte
. Ang Lee por Brokeback Mountain
. Paul Haggis por Crash
. Bennet Miller por Truman Capote
. Steven Spielberg por Munich
Mejor actor:
. Philip Seymour Hoffman por Truman Capote
. Terrence Howard por Hustle & Flow
. Heath Ledger por Brokeback Mountain
. Joaquin Phoenix por En la cuerda floja
. David Strathaim por Buenas noches, y buena suerte
Mejor actriz:
. Judy Dench por Mrs. Henderson presenta
. Felicity Huffman por Transamérica
. Keira Knightley por Orgullo y prejuicio
. Charlize Theron por North Country
. Reese Witherspoon por En la cuerda floja
Mejor actor secundario:
. George Clooney por Syriana
. Matt Dillon por Crash
. Paul Giamatti por Cinderella Man
. Jake Gyllenhaal por Brokeback Mountain
. William Hurt por Una historia de violencia
Mejor actriz secundaria:
. Amy Adams por Junebug
. Catherine Keener por Truman Capote
. Frances McDormand por North Country
. Rachel Weisz por El Jardinero Fiel
. Michelle Williams por Brokeback Mountain
Película de habla no inglesa:
. La bestia nel cuore (Italia)
. Feliz Navidad (Francia)
. Paradise Now (Palestina)
. Sophie Scholl, los últimos días (Alemania)
. Tsotsi (Suráfrica)
Banda sonora:
. Gustavo Santaolalla por Brokeback Mountain
. Alberto Iglesias por El Jardinero Fiel
. John Williams por Memorias de una geisha
. John Williams por Munich
. Dario Marianelli por Orgullo y prejuicio
Uff, recomiendo el corta y pega ("Control C" y "Control V" para los neófitos en word) para rellenarlo
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27 febrero 2006
Representado Lorca eran todos de Pepe Rubianes (Club Capitol)
Interesante trabajo el propuesto por Rubianes sobre los últimos días de la vida de Lorca. El montaje es sobrio, apenas unas sillas en el escenario y un puñado de actores que asumen la personalidad de las personas que compartieron o se cruzaron en la vida del poeta en sus últimos momentos. Cada uno de ellos deja testimonio de su relación personal y de su vinculación con el asesinato. Se nos muestra el afán de notoriedad, la crueldad, la ignorancia e incluso la voluntad posterior de minimizar o tergiversar la participación en los hechos de algunas personas cuyo nombre ha quedado asociado para siempre a la infamia.
La acción se interrumpe por registros sonoros de la época y fragmentos de poemas o declaraciones, algunos recreados en off (lamentablemente, hasta donde sé, no se conserva registro alguno de la voz de Lorca), tanto del propio poeta como de personajes de la época. Asimismo, una bailarina, representación de la muerte, va introduciéndose progresivamente en el montaje como muestra del peligro que acecha al poeta. Históricamente el montaje es bastante fiel a los hechos, la base es el libro canónico que escribiera el hispanista inglés Ian Gibson, aunque queden algunas lagunas, si bien resueltas, no convincentes del todo para algunos.
En suma, un montaje correcto, sobrio, transparente (un acierto bajo mi punto de vista que una actriz asuma la personalidad del poeta) y necesario en estos tiempos tumultuosos donde algunos siguen intentando reinventar, por no decir falsear, la historia. Para el recuerdo una reflexión que se hace durante la obra y que algunos nos hemos hecho en más de una ocasión: al drama de la muerte de Federico persona, se suma la pérdida de Federico, la perdida de una obra capital, de un personaje único, con un lenguaje propio e irrepetible que andaba reinventado la poesía y el drama hasta que el fascismo y la ignorancia se cruzó en su camino. Miguel Hernández, otro mártir de la guerra, sentenció en estos versos elegíacos escritos tras la muerte de Lorca "Muere un poeta y la creación se siente herida y moribunda en las entrañas".
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23 febrero 2006
Viendo Munich (2005) de Steven Spielberg
Spielberg es un buen director, pero de un tiempo a esta parte uno no sabe a qué atenerse con él. Ultimamente alterna más películas malas que buenas en su filmografía, la penúltima de ellas La guerra de los mundos es con diferencia la peor que ha hecho nunca, máxime cuando algunas de las rodadas anteriormente como Atrápame si puedes que estaba bastante bien y La terminal que se dejaba ver, no caían en el ridículo de Minority Report o la segunda parte de Inteligencia Artificial (otro día hablaré de mi teoría sobre el peso de Kubrick en ese filme), pero, desde luego, no era el gran Spielberg de los 70 o el de algunos de sus otros filmes más recientes como La lista de Schindler o Salvar al soldado Ryan.
Munich, está a medio camino entre los dos extremos, no es una gran película pero tampoco una bazofia. A mi juicio es bastante larga y en ocasiones se hace repetitiva. Eric Bana está correcto si se quiere, pero en ningún momento transmite esa supuesta complejidad que intenta reflejar el director, en ese sentido el resto de la cuadrilla de espías está bastante mejor. Hay temas apuntados como la desmembración familiar o la perdida identitaria, que están sólo eso apuntados, pero sobre los cuales no hay un verdadero trabajo, complementan a la trama pero sin darle mayor profundidad.
La polémica surgida con la película, que ha tenido el mérito de conseguir enfadar a ambos bandos, israelís y palestinos, por igual, a parte de por la intransigencia de las facciones más radicales, nace de la indefinición del propio director. Sí parece que hay una voluntad de querer acercar posturas, se la reconozco y me parece sincera, pero no es valiente en ese mensaje, quizá, al fin y al cabo, porque inconscientemente su postura no es tan comprensiva como quisiera. Argumentalmente el filme está contado desde el bando israelí y sitúa al espectador ahí, el punto de vista palestino se pone de manifiesto sólo por boca de terroristas fríos y exaltados. Sí hay una condena por parte de Spielberg a la muerte de inocentes, de un bando u otro, pero no tiene piedad con los terroristas, justifica la ley del talión y no hay un verdadero ejercicio de reflexión del verdadero problema palestino sea tanto por los territorios ocupados, por la intransigencia religiosa, como por la humillación constante y el estado de sitio a que se ve sometido.
En momentos como estos me acuerdo de "Nos vimos en Berlín" gran canción de Sociedad Alkoholica y que en tres minutos dice más que Spielberg en tres horas.
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22 febrero 2006
Buenas tardes: Julian Lanzarote, excelentísimo alcalde de Salamanca
Leonard Zelig: Buenas tardes
Julián Lanzarote: Lalariala larariala...
LZ: ¿Hola?
JL: Lalariala larariala
LZ: ¿Hola?
JL: ¡Ah! Hola joven, ¿qué se le ofrece? Estaba aquí cincelando unas placas.
LZ: Venía a hacerle entrega del título de tonto del mes
JL: Caramba ¿usted tambien? Ya no sé donde meter tantos trofeos
LZ: Desde Zeligmania queremos reconocerle sus méritos, es digno sucesor de los anteriores premiados: Arcadi Espada, Joan Clos y Ángel Acebes
JL: ¡Ah! Me reconforta verme al lado de nombres tan ilustres. Aguarde, ya que está aquí ayudeme a presentar el letrero. ¿Cómo lo ve?
LZ: Tuerce algo a la derecha, ¿no tiene un nivel?
JL: ¡Bah! así está bien. Estoy cambiando el callejero ¿sabe usted? Así se podrá llegar a la "Calle del Expolio" pasando por la "Avenida del Generalísimo" y la "Rambla de José Antonio" ¿qué le parece?
LZ: Muy sabio
JL: ¿Si verdad? En la "Plaza Millán Astray" pienso colocar mi estatua ecuestre.
LZ: Es usted muy modesto, seguro que en breve sus andanzas saldrán en libro
JL: ¿Qué es un libro?
LZ: Buenas tardes
JL: Lalariala larariala...
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17 febrero 2006
Viendo La pequeña Lola (2005) de Bertrand Tavernier
Llamaban en una entrevista hecha Tavernier tras el estreno del filme como "el hombre airado", y algo de eso hay. Tavernier es uno de los pocos directores que une a su calidad cinematográfico un cine social y combativo capaz de remover conciencias y que en Francia ha conseguido incluso cambios legislativos ¿puede esperarse más de una película? Si en Capitan Conan denunciaba al estamento militar o en esa obra maestra absoluta que es Hoy empieza todo la educación pública, en La pequeña Lola carga contra las tramas de corrupción y las inoperancias administrativas que se generan en las adopciones en los países del tercer mundo, en este caso Camboya.
El filme narra las vicisitudes de una joven pareja que llega a Camboya con la intención de adoptar un niño. La película hace especial hincapié en las trabas administrativas, en la presencia (aunque nunca son mostrados en pantalla) de las agencias estadounidenses que convierten la adopción en un ejercicio de compra-venta o en la dudosa procedencia de los pequeños (robo, tráfico, etc.). Pero el filme va más allá y nos plantea dilemas morales: en un momento del metraje un médico camboyano insulta a una mendiga por no querer llevar a su hijo a un orfanato donde pueda ser adoptado y tenga una posibilidad de sobrevivir. Ese argumento que podría ser válido es una arma de doble filo, ya que por esa regla de tres deberíamos separar a todos los niños de sus familias y llevarlos a Suecia y Finlandia que tienen los niveles de vida más altos y tendrán sin duda más oportunidades. Al final de la película un burócrata camboyano acusa a los extranjeros de asociar adopción con corrupción y en cierto modo el filme pone de manifiesto que eso es cierto y que acaba siendo la pescadilla que se muerde la cola. Por otro lado Tavernier muestra la realidad social del país tras la devastación que supuso el régimen de Pol Pot: vemos la desactivación de minas antipersona, a niños buscando comida en los vertederos o un museo de desaparecidos (recordemos que un tercio de la población camboyana desapareció o fue asesinada bajo su mandato).
En resumen un excelente filme (la banda sonora es también excepcional) que recomiendo vivamente. Sabida es mi simpatía por el director galo, y no sólo cinematográficamente hablando, Tavernier es coautor de esa verdadera enciclopedia que es 50 años de cine americano, lo que demuestra algo que parece evidente, para ser un gran director antes hay que ser un gran cinéfilo.
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14 febrero 2006
Viendo Good night, and good Luck (2005) de George Clooney
Buen trabajo el filme dirigido por Clooney. La película es una de aquellas que gusta ver: con actores acotados en un espacio, ritmo rápido y diálogos inteligentes y ágiles (los subtítulos vuelan) que no dan respiro al espectador. La historia narra la lucha de un periodista televisivo contra el senador McCarthy y su caza de brujas, allá por los años 50, contra rojos, demócratas, comunistas y cualquiera que se opusiera a los ideales neoconservadores. David Strathairn el actor que da vida al periodista Ed Murrow, protagonista de la historia, está esplendido (le leía a Clooney en una entrevista que parecía que al salir en antena contuviera todo el peso del mundo sobre sus hombros; algo de eso hay) en un personaje que asume las consecuencias que le derivará enfrentarse al poder establecido. Detalles como el tic nervioso de su pierna o el constante trasiego de cigarrillos a lo largo de todo el filme denuncian el aparente tono flemático del personaje. La película está plagada de excelentes secundarios, a mi juicio el único pero del filme es precisamente el poco partido que se saca a alguno de ellos, apenas si se dibujan, y nos perdemos sus puntos de vista, sus dudas y secretos, que serían también muy interesantes, pues todos estaban en el mismo barco.
La libertad de expresión, la denuncia constructiva, la dignificación del periodismo, la rebelión frente a los poderes fácticos, en suma, el valor de arriesgarse a perderlo todo por unos ideales es algo que escasea actualmente. A destacar las intervenciones del periodista en pantalla (el guión recoge fielmente los textos de Murrow), verdaderas creaciones retóricas. Uno puede darse cuenta del valor de la palabra y contraponerlo contra el empobrecimiento y el desprecio mayúsculo que sufre hoy día el lenguaje tanto en la vida real como en los medios, sobre todo en televisión, donde los informativos acaban siendo una recopilación de teletipos incapaces de hilvanar el más mínimo discurso.
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12 febrero 2006
Escuchando Antonio Vega en el Palau de la Música
Probablemente Antonio Vega es uno de los mejores, sino el mejor, cantautor español de los últimos 20 años. Aunque físicamente está muy mermado, no es menos cierto que musicalmente sigue estando en plena forma, su último disco 3.000 noches con Marga es excelente y contiene un puñado de canciones que van a formar parte sin duda de su repertorio.
El concierto que dio este fin de semana en el Palau de la Música, siendo correcto, no estuvo a la altura de otros anteriores (sin ir más lejos el de hace unos meses en la Sala Bikini). Soy contrario a presenciar los conciertos sentado, para mí resta compenetración con los autores y eso jugó tambien en su contra. Es justo reconocer que fueron dos horas intensas a las que faltó algo de fuerza. Era el segundo aniversario del fallecimiento de Marga, la que fue su compañera y a la que recordó sentidamente durante el concierto y a buen seguro que eso le pasó factura. Fue un recital donde estuvieron muchos de sus clásicos, tanto de la época de Nacha Pop como de su carrera solista, no faltó, claro, la Chica de ayer, buena canción sin duda, aunque a mi juicio tiene otras mucho mejores: Lucha de gigantes, Una décima de segundo, Ángel caído, Se dejaba llevar... (creo que la lista sería muy larga).
Hay artistas que debido a su integridad o a su trayectoria profesional se le perdonan o se olvidan al instante sus pequeños traspiés; Antonio Vega es uno de ellos. Eso hace que sea muy difícil hablar negativamente del concierto y bastante fácil recordar con placer los mejores momentos de la noche, que hubieron muchos, o cuando tocó pequeños himnos que a algunos nos acompañan desde hace tanto que ya forman parte de nosotros mismos.
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09 febrero 2006
Viendo El silencio del agua (2002) de Sabiha Sumar
Interesante filme el de la directora paquistaní. Ambientado en los años 70 narra la historia de una madre y un hijo en una aldea cercana a la frontera con India. Tras la retirada de los tropas británicas en el año 47 comenzó la disputa por el territorio de Cachemira entre indios y musulmanes (que continúa hoy). La madre pertenecía a la religión sij, los cuales tuvieron que abandonar el país. Estos asesinaron a sus mujeres e hijas tirándolas a un pozo para que no cayeran en manos de los musulmanes, ella logró escapar pero cae en manos de estos últimos y acaba casándose con uno de ellos y convirtiéndose por fuerza al islam. La historia arranca con el hijo ya crecidito (el padre había muerto años atrás) y como éste va radicalizándose en sus posiciones islámicas, algo que históricamente ocurrió con la llegada de los fundamentalistas islámicos al poder durante aquellos años.
La película interpretada por actores no profesionales pasa de la comedia inicial con los festejos de una boda a mostrar como el temor se va extendiendo en la aldea, como una mancha de aceite, a medida que los radicales van ganando apoyos. El filme es interesante porque nos muestra el mundo islámico o una parte de él desde dentro. Ahora que la polémica está en la calle con el tema de las viñetas es interesante echar un ojo a películas como ésta (o a Kiarostami, siempre hay que volver la vista a Kiarostami) para darnos cuenta de que el mundo islámico no es monolítico sino que a parte de fundamentalistas hay también otros fieles mucho más moderados (y más numerosos en número) pero a los cuales el temor tiene atenazados.
Los fundamentalismos, para que negarlo, siempre son peligrosos, aunque a veces la paja en el ojo ajeno no nos deja ver la viga en el propio: el neoconservadurismo católico en Estados Unidos e incluso la radicalización de la iglesia en nuestro país (no hay que olvidar que el jefe de los inquisidores es hoy Papa) está causando estragos y cuestionando libertades que parecían consolidadas en la democracia.
Leo en una entrevista que la directora expresa que no hace un filme contra los fundamentalistas, defiende que tienen derecho a manifestar sus ideas; pero una imagen vale más que mil palabras. La última escena del filme es reveladora, la que antaño fuera novia del protagonista, convertido hoy en un lider radical, escucha sus declaraciones en televisión a través del cristal de una tienda de electrodomésticos, detrás de ella se ven los toldos de diversos comercios uno de ellos tiene este curioso cartel: "Freedom for sale".
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06 febrero 2006
Viendo Brokeback Mountain (2005) de Ang Lee
Hay géneros cinematográficos muertos. Géneros que tuvieron su momento de gloria pero que difícilmente volverán a tenerlo, porque eran el reflejo de un momento histórico o de una sociedad que ya ha cambiado. Estos géneros pueden seguir produciendo películas que se enmarquen dentro de esa etiqueta pero no serán más que excepciones. El cine de gangsters, por ejemplo, fue en su momento cine social, cine que reflejaba lo que pasaba en las calles de algunas grandes ciudades norteamericanas en el mismo momento histórico en que se rodaban, pero ese género ha muerto, porque no hay producción suficiente como para que se constituya como tal, esporádicamente eso sí aparecen filmes que retoman aquellas consignas, aquellas claves y las reinterpretan en la mejor de las ocasiones Uno de los nuestros, las homenajean L.A. Confidential o las fusilan y copian descaradamente (de los malos no hablo). Con el western pasa algo parecido.
Definir las fronteras del western es difícil, parece que históricamente se sitúa entre la guerra de la independencia americana y la Revolución Mexicana y geográficamente en el suroeste de Estados Unidos; ahora bien, hay extraordinarias películas como Tambores lejanos de Raoul Walsh que suceden en Florida o Dos hombres y un destino en Bolivia. El western como género supuso la creación de una épica américana. En sus inicios eran héroes maniqueos, luchas de buenos contra malos, para progresivamente caer en una mayor profundidad, los héroes se tornaron más complejos, más sombríos, fueron los grandes directores de este género (Ford, Hawks, Walsh) los que evolucionaron con él y lo acabaron asesinando El hombre que mató a Liberty Valance de John Ford es la película paradigmática en este sentido, cuando John Wayne, el héroe por antonomasia, mata oculto y por la espalda a su rival, nada queda de la nobleza de los héroes ni de sus ideales, el héroe se vuelve tan ruin como el antagonista, ya no hay diferencias.
A mi juicio, el valor principal de Brokeback Mountain es saberse en una tradición y ocupar su lugar en ella. De un plumazo, alarga la frontera temporal del western hasta nuestros días y de otro comprende perfectamente la estirpe de los héroes de los que proviene. Sus personajes son antihéroes, supervivientes de un mundo que ya no existe y en el que no encuentran su lugar. Ni siquiera son cowboys, pues ellos conducen ovejas, un descrédito comparado con aquellos pioneros que movían inmensas manadas de reses. Una vez más, la montaña, otro tópico del western (véase sin ir más lejos Horizontes lejanos de Anthony Mann) es el símbolo de la espiritualidad, de la pureza, aquello que los conecta con sus raíces. Es por eso que los dos personajes sólo pueden ser ellos mismos allá arriba, no en la ciudad, no en un mundo donde son extraños.
Dicho esto, para que no quede duda, Brokeback Mountain es una excelente película. Ang Lee hace un trabajo brillante y narra con especial sensibilidad (que no sensiblería) la relación de los dos personajes (que, dicho sea de paso, la homosexualidad no es nada nuevo en el western, aunque quizá sí de forma tan explícita). La fotografía de la montaña inmensa y salvaje conecta con esa búsqueda de la espiritualidad de la que hablabamos y los pequeños acordes musicales puntean sin estridencias el filme. Mención aparte merece el trabajo actoral. Ambos estan soberbios y soportan perfectamente el envejecimiento de los personajes ayudados también por unos secundarios en estado de gracia. Para mí y si la memoria no me falla (que también podría ser) es el mejor western desde Sin perdón. O lo que es lo mismo, palabras mayores.
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02 febrero 2006
Post de fantasía 2: "Me cae bien, me cae mal"
Por aclamación popular vamos a iniciar una nueva sección que se incluye dentro de la sección post de fantasía ¿será posible llegar al átomo seccionando las secciones en secciones?. De hecho, ya pensaba en darle más cancha a este tipo de actualizaciones pero estaba esperando a poder modificar la web (y alguien dirá, y con razón, ¡pero si ya es perfecta!, sí pero siempre se puede mejorar). Y para ello, necesito el Dreamweaver (que me está costando más conseguirlo que a Rajoy salir del armario) o un informático presto a colaborar altruistamente ¿hay alguno en la sala?
A lo que ibamos, Siempre Tuya (¡a ver si aprendes a firmar los post ya, leñe!) contaba, bañada en alcohol, una jocosa anecdota que le aconteció. La idea es la siguiente, que cada uno vote a un personaje que teóricamente sería su opuesto (bien sea por afinidades ideológicas, sociales, etc.) pero que le caiga bien y otro que sea justo lo contrario. De hecho voy a copiar lo que ella misma ha propuesto "Binomios con un cierto sentido temático. Inexplicables ataques de simpatía por gente repugnable, socialmente prescindible o que, únicamente, nos la traen floja. Y ataques de furia contra gente que en principio parecerían de tu bando". Estos han sido los primeros votos que incluyo a modo de ejemplo:
Siempre tuya,
Bien: Federico Trillo
Mal: Carmen Chacón
Bárbara,
Bien: Sergio Dalma y Raffaela Carra
Mal: el horterismo
Stalin,
Bien: Leonard Zelig (es comprensible)
Mal: El resto del mundo (es comprensible también)
Leo Zelig,
Bien: Marichalar (nunca me acuerdo de su nombre, si es que tiene)
Mal: Mercedes Milá
Sólo introduciré una regla: se puede votar tantas veces como se quiera, pero no puede votar dos veces seguidas la misma persona, tendrá que esperar a que otro lo haga antes. ¡Ah!, habrá que argumentar un poquito ¿no?
Que Dios reparte suerte.
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